viernes, 17 de mayo de 2013

Encuentro con estudiantes de Cs. de la Salud de la UNS 16-5-13


Este es el pizarrón a partir del cual los estudiantes de Trabajo en Terreno del área de Salud Individual y Colectiva del Departamento de Ciencias de la Salud de la UNS empezaron a indagar la historia y el presente del barrio Saladero. En él se muestra una línea de tiempo que comienza con el desembarco en el arroyo Napostá de la sumaca “Luisa”, que trajo los materiales para la construcción del fuerte de Bahía Blanca y termina con el carnaval organizado por distintas instituciones comunitarias del barrio en marzo de este año.

¿Por qué es importante para un estudiante de medicina conocer la historia de un barrio?
Y, porque si entra un vecino a la Unidad Sanitaria Barrio Saladero y vos no sabés nada de cómo vive, es más difícil que puedas ayudarlo.

Conocer en qué trabaja la gente del barrio te sirve un montón para transmitir medidas de prevención, que van mucho más allá de la enfermedad o de las patologías.

Así como el museo suele decir que la historia pasa por el cuerpo, los estudiantes de medicina afirman que el cuerpo está atravesado por la historia.

viernes, 3 de mayo de 2013

¿Conocés al Chupasaladero?...


... los chicos de sexto y séptimo de la Escuela nº 40 del barrio Saladero te cuentan su historia -entre otro montón de cosas- en este libro resultado del taller “De la ría a la panza”.

viernes, 26 de abril de 2013

¿Cuándo empieza el Saladero?

La historia “tradicional” suele valorar como instancia decisiva el origen, el principio de las cosas. De ahí que cualquier historia -por ejemplo, la de una ciudad- tenga que empezar con una fundación, con un fundador con nombre y apellido, o con un hecho aislado antes de lo cual no había nada. En esta mirada de la historia se basan muchas de las acciones cotidianas en las que se pone en escena el pasado: los aniversarios, las efemérides, los monumentos a los fundadores. 


Desde hace unos días, el Museo está juntando materiales sobre el barrio Saladero para trabajar con un grupo de estudiantes de Medicina coordinados por un docente de esa carrera y trabajador de la Unidad Sanitaria de ese barrio. ¿Cuándo empieza el Saladero? El nombre remite a un tipo de industria de exportación que producía fundamentalmente tasajo (carne salada) que servía de alimento a los esclavos de las colonias europeas en Centroamérica. En agosto de 1884, los empresarios Casey, Cambaceres y Gómez instalaron junto a la desembocadura del arroyo Napostá el Saladero “Bahía Blanca”. Pocos meses antes –en abril- la ciudad quedaba conectada por el transporte ferroviario, instrumento clave para la inserción del país (y de Bahía Blanca) en la economía mundial como proveedor de materias primas -en particular, cereales y carnes. A fines del siglo XIX, los saladeros serían desplazados por los frigoríficos; por eso, podría pensarse que instalar un saladero en ese momento era un emprendimiento anacrónico, y ese desajuste temporal tal vez persiste –y aun con mayor intensidad- en el nombre del barrio.

A partir del saladero, otras industrias complementarias como fábricas de jabones o de velas se instalaron en el lugar. ¿Podría ser 1884 la fecha de “fundación del barrio”? ¿Fue así, de la noche a la mañana que se instaló el saladero en ese lugar? ¿No habría que pensar en los materiales, y sobre todo, en los trabajadores que demandó su construcción? En una ciudad que aun no había recibido el fuerte impacto de la inmigración ultramarina, ¿es posible que indígenas o descendientes directos de ellos hayan participado de las obras? Con estas preguntas, la idea de un principio único, homogéneo y bien delimitado parece ilusoria. ¿No habrá que desplazar la mirada a los procesos, a las continuidades, y no solamente a los hechos y rupturas? Así, por ejemplo, podría verse que en 1881 se iniciaba la construcción de un muelle de madera que serviría para la futura exportación del saladero. 



miércoles, 17 de abril de 2013

¡Más papeles públicos!

Dos publicaciones nuevas. Para que descargues, leas de la computadora, imprimas, hagas copias, trabajes en el aula, las mandes por mail o las compartas por facebook. De la Ria a la Panza (2001) y Pizzas estadísticas (2009). Dos publicaciones para que, entre otras cosas, veas que la compleja producción portuaria ¡empieza en el estómago!

jueves, 4 de abril de 2013

La freidora en Semana Santa



Cada Semana Santa en White se celebra la Fiesta Nacional del Camarón y el Langostino. Gran parte de la comunidad está involucrada en ella, desde instituciones, comercios, servicios, presentaciones musicales o simplemente acercándose al anfiteatro para escuchar música, participar de actividades, comer pescado. Sí, kilos y kilos de pescadillas, corvinas, calamares, camarones y langostinos que se procesan, venden y consumen en esta fiesta.

Es que más allá de la celebración religiosa, Semana Santa es para la mayoría un período de cambio en la rutina alimentaria y de consumo: Vecinas que preparan huevos de pascua, otros que salen a comprarlos, alguien que busca la receta de la rosca de pascua en internet, el camión del pescador pasando con altavoz por los barrios.
En el barrio Mapuche vive Francisco Cabeza, ferroviario jubilado, guitarrero y cantor. En Semana Santa se pone en valor su saber de cocinero de pescado para grandes cantidades adquirido en cantinas, instituciones y fiestas de White durante años. Unos días antes empieza a sonar el timbre de su casa. Son vecinos que quieren encargarle pescado para el fin de semana. Desde entonces su casa se transforma en un espacio de elaboración de alimentos muy complejo; con una organización propia que incluye la toma de pedidos, las compras, el almacenaje, procesado y varias tandas de horneado, fritura y fuego bajo una paellera gigante.

Entre recetas rabas, calamares rellenos y cazuelas de mariscos está “Delicias marinas”, una de su invención. La copia en un papel como regalo al museo para que circule más allá del barrio y la familia, más allá de esta semana y de las rutinas alimentarias, porque rica le sale todo el año.

viernes, 8 de marzo de 2013

Saladero: fiesta para todos!

Después de mucho trabajo comunitario, reuniones, debates, pintura, mates, tijeras y sobre todo muchas ganas de armar esta fiesta colectiva, llegó el día de “carnavalear” el Saladero.

La articulación constante entre los trabajadores de la Unidad Sanitaria del barrio, los del proyecto Envión, los chicos y docentes de la escuela  40, los miembros de la Sociedad de Fomento, los vecinos del centro de jubilados, mamás y papás del barrio, deviene en un colectivo con una enorme potencia creativa y de organización, que hoy invita a festejar el carnaval, y que da la sensación que mañana o pasado mañana  podría armar lo que se proponga.

Pasacalle confeccionado por Katty Aponte, las letras por Martín Esparsa, la pintura Sabrina, Johana y Sol Olsen, Ana Maria Candie y su madre. Lo sostienen Judith, Mariano,Candela, Esteban, Yoel, Ester y  recién salidos de la escuela 40.

Trofeos donados por Miguel Herrera vecino de Pablo Chávez  del barrio Don Bosco, quien los obtuvo a lo largo de los años en los “Torneos Evita” en distintas disciplinas. Los “engalanaron” Katty Aponte, Sol  y Sabrina Olsen y su madre Ana María Candie.




Cabezón que armaron los hermanos Médici: Tobías, Tomás  y Lautaro, Roberto y Mari y los trabajadores de la Unidad sanitaria Alejandra, Ileana, Agustín y  Jessica. Hoy lo llevan al jardín para que los chicos le elijan un nombre.

lunes, 4 de marzo de 2013

El museo en un pendrive

Desde hoy, este blog tendrá una nueva sección: Papeles Públicos. Ahí vas a poder leer y descargar en formato digital las publicaciones hechas por el museo en los últimos años. Libros, panfletos, folletos, hojas educativas. Abrimos nuestra biblioteca y la ponemos a tu disposición: para que el material se difunda, se aproveche; para que se pueda reutilizar como herramienta crítica, para proponer debates, para conectarnos. Los contenidos de un museo público y comunitario son de todos. Este va a ser otro modo de ponerlos en circulación.

Periódicamente se irán incorporando materiales. Para empezar, ofrecemos dos textos que pueden servir especialmente (pero no solo) a las escuelas: A ordenar a ordenar y ¿Arriba los que van a White?. En la sección vas a encontrar información de cada uno. Hacé clic en la imagen de abajo, y ¡Empecemos marzo con todo!


miércoles, 13 de febrero de 2013

Carnavaleando el Saladero

Cada festejo de carnaval es también un aprendizaje. A veces viene de años anteriores de organización y participación colectiva, en otros casos, como en el Saladero, se recupera después de años sin festejo. Por eso al Saladero hay que carnavalearlo: recuperar la experiencia de aquellos que intervinieron en fiestas anteriores, reunir a los artistas del barrio, incorporar la participación de los más jóvenes, involucrar a todos en una propuesta nueva. Desde el que tiene ganas de tirar espuma toda la noche, hasta el que se anima a cantar sobre el escenario. Pero sobre todo, sumar a los que tienen ganas de participar en el trabajo previo, llevando un acta en las reuniones, proponiendo ideas, pegando afiches por las calles o pintando una bandera.

Así es que cada viernes a las 10.30 hs., se reúnen en la Unidad Sanitaria vecinos de todas las edades, además de integrantes de instituciones como Proyecto Envión, la Unidad Sanitaria y el Museo del Puerto. ¿Con qué fin? Preparar el festejo de carnaval en la canchita de fútbol, el próximo 8 de marzo.

En el último encuentro, Liliana Torres acercó una foto que tenía guardada desde chica. En ella aparece junto a otros niños bailando en el carnaval que organizaba la Sociedad de Fomento del Saladero a principios de los años `90. Mirando esa imagen surgieron recuerdos y algunas ideas para sumar: hacer concurso de disfraces, muñecotes de cartapesta, invitar murgas, preparar premios y otras sorpresas para carnavalear al barrio.

lunes, 28 de enero de 2013

La obra


En una pequeña noticia publicada el 17 de marzo de 1951, el diario whitense “La Obra” daba cuenta de que el pedido del Club Ferrocarril Roca de construir un puente peatonal entre el Boulevard Juan B. Justo e Ingeniero White había sido trasladado de la Fundación Eva Perón al Ministerio de Transportes de la Nación. Este es uno de los tantos pedidos que distintas organizaciones locales hicieron al Estado para que fuera posible cruzar sin riesgos la parrilla ferroviaria que, ya desde su misma construcción a finales del siglo XIX, delimitaba y condicionaba el desarrollo del pueblo. Sin embargo, supuso una serie de articulaciones que no pueden pensarse al margen del momento histórico en que fue efectuado: el peronismo.

El reclamo da cuenta de un vínculo particular, que sin duda puede rastrearse en la visita de Eva Perón a Bahía Blanca e Ingeniero White tres años antes, poco después de la nacionalización de los ferrocarriles. Es precisamente sobre esa relación que se articula la demanda: el puente era una necesidad (y un derecho). Pero la respuesta que obtuvo el Club Ferrocarril Roca fue en otro sentido: hacer el puente era una política de transporte, no una política social. Quizá por eso no prosperó el pedido: ¿qué prioridad tendría para el tráfico ferroviario hacer la obra?

Esta hipótesis es útil para pensar cómo se justifica el puente hoy, cuando está concretado. Hasta ahora, y teniendo en cuenta también los pedidos de la Sociedad de Fomento de White en 1949 y del concejal Mario Sclavi en 1961, la obra fue considerada una “cuestión ferroviaria”. Hoy forma parte del Plan Director, un programa de infraestructura para White. ¿Será que tuvo que ser pensado y ejecutado como una obra pública para que sea, finalmente, una realidad?

jueves, 24 de enero de 2013

Hacer un puente

Los cambios profundos que vivió Ingeniero White durante la década de 1990 –algunos de ellos, privatizaciones, desocupación, radicación de empresas multinacionales- sin duda modificaron la relación de los vecinos con el espacio en el que viven. La expansión del puerto durante esos años no es, solamente, una cuestión de ganancias abstractas, sino que tiene que ver, inmediatamente, con un uso del territorio. Por eso tienen sentido preguntas como las que siguen: ¿Quiénes “construyen” o modifican el espacio? Esa modificación, ¿es el producto único y absoluto –inmutable- de los “deseos corporativos”? ¿O es más útil pensarla como un proceso complejo que involucra prácticas y actores diversos, muchas veces con intereses contrapuestos?
Cierta mirada fatalista sobre la historia reciente impide reconocer los modos concretos en que los vecinos intervienen en la modificación del lugar en el que viven. Muchas de esas intervenciones tienen que ver con la actividad constante de distintas organizaciones comunitarias, como cooperadoras, asociaciones de amigos, clubes, centros de salud, museos, sociedades de fomento, centros de colectividades… la lista es larga, pero más larga sería la enumeración de las demandas e iniciativas que esas organizaciones formularon al Estado. Una de ellas es el puente peatonal entre Ingeniero White y el Boulevard Juan B. Justo, el cual, incluido en el Plan Director de la Municipalidad, está próximo a inaugurarse.

Pero claro, una obra extensamente demandada, y recién  hoy concretada, exige no solo revisar el presente sino también el pasado. Un pasado de marchas y contramarchas, de tensiones, y también de pedidos no atendidos. En definitiva, un pasado que no tiene nada de perfecto, o de ideal. Por eso el espacio es producto de prácticas y negociaciones constantes. ¿Por qué el puente recién  hoy es una realidad? ¿Tiene algo que ver con eso el cambio en el Estado?  Por último, ¿es White –como a veces se escucha- un “pueblo fantasma”?


martes, 22 de enero de 2013

Descongelando la industria

Esta semana, la vecina e integrante de la Asociación de Amigos Elcira Pecoraio nos trajo un folleto que anuncia el relanzamiento de las heladeras Siam en el país.
Elcira había recordado que durante el 2012 estuvimos haciendo preguntas acerca de la relación entre la industria y el pueblo en White y entre muchas acciones hubo una serie de panfletos,  entre los cuales uno recogía testimonios, información y preguntas acerca de la Siam bolita.

Con el folleto en la mano nos preguntamos ¿Siam vuelve? ¿Qué sería exactamente lo que vuelve? ¿El acto de volver se piensa como un calco del pasado? ¿Por qué “vuelve” ahora?

Indudablemente “volver” activa ideas ligadas indisolublemente a la industria nacional: masividad, durabilidad, confort, etc. Pero hoy se inscriben en otro contexto: el modelo productivo actual no puede pensarse como el del clásico Estado de Bienestar en el marco del proceso de sustitución de importaciones.  Así la nueva Siam será fabricada por la empresa NewSan, de capitales japoneses, con maquinaria importada de Italia y con mano de obra argentina, en proceso que da cuenta claramente de la segmentación mundial del proceso productivo.


Por eso, el significado de una frase como “industria nacional” es, necesariamente, histórico. El relanzamiento de las heladeras Siam no hace más que dar cuenta de que ese concepto está cambiando, a la par de la consolidación de una política de desarrollo industrial, que implica también producir ideas. Y así como la industria supone competencia, también las ideas acerca de ella están en disputa: basta pensar, por ejemplo, en esa impugnación, en apariencia reveladora, que afirma eso no es industria nacional, acá nada más ensamblan.

viernes, 21 de diciembre de 2012

¡A brindar!


Torta de chocolate y rocklets preparada por las docentes Nancy Clementis y Silvia Gamero para el cumpleaños 25 del museo. 26 de septiembre de 2012.

miércoles, 19 de diciembre de 2012

2001, ahora y desde acá

La crisis de 2001 suele asociarse, en seguida, con los cacerolazos y la represión del 19 y 20 de diciembre, o sea, con cosas que pasaron, exclusivamente, en la Capital Federal. La pregunta que surge entonces es: ¿Cómo se vivió la crisis en el llamado “interior” del país? ¿Coinciden la fecha, el modo de la protesta, los efectos, o aun las causas?

Para el museo, el 2001 en White es, en realidad, el 2000. Entre agosto y septiembre de ese año, los vecinos cortaron las rutas de acceso a las plantas del Polo Petroquímico, reclamando controles luego de los escapes. Al mismo tiempo, los pescadores artesanales hicieron un “piquete en el agua”, exigiendo que la Subsecretaría de Pesca de la provincia diera marcha atrás con el permiso que tenían empresas pesqueras chinas de operar en la ría. Esa vez, y por primera vez, San Silverio fue llevado a la ría fuera de la procesión habitual.

El modo de protesta que usaron los trabajadores y vecinos whitenses remitía, sin duda, a una forma de reclamo que se venía dando desde mediados de la década de 1990, cuando las privatizaciones habían dejado sin trabajo a miles de argentinos. Lo que, a primera vista, parecía un conflicto particular y coyuntural, propio de una localidad portuaria, era, en realidad, una forma más en la que se vivía la crisis. Lo que la gente reclamaba, en realidad, era trabajo, reflexiona la docente y vecina María Gabriela Rodríguez. La crisis del 2001, en White, empezó en el ’95, sostiene Cristian Pierez, también vecino whitense y trabajador de ABSA. Una crisis, entonces, implica distintas miradas acerca de lo que es y de cómo se la ubica en el tiempo y en el espacio. El sentido de una crisis está siempre en disputa.

¿Cómo interpretar la crisis de 2001 hoy, más de diez años después? Algunas pistas pueden encontrarse en los efectos que tuvieron las protestas del 2000 en White. Luego de los piquetes, se creó por ley 12.530 un programa estatal que tiene la función de garantizar la “calidad  ambiental”. El permiso de la Subsecretaría de Pesca fue retirado, y en 2001 la provincia declaró la “emergencia pesquera”. Así, los efectos tuvieron que ver con cambios en las políticas estatales. De hecho, el destinatario de los reclamos era, precisamente, el Estado. Preguntarse por la crisis del 2001 es, entonces, preguntarse por el rol del Estado hoy, por sus funciones, por sus políticas en relación al trabajo, al medioambiente, a la actividad económica. Una pregunta sobre el 2001 es, sin duda, una pregunta sobre el presente.  

martes, 18 de diciembre de 2012

Para una historia social del trapo


En 2009 la familia Ávila se acercó al museo para compartir una serie de objetos que formaban parte de la historia de vida y de trabajo de Teresa Luciani de Ávila (Punta Alta, 1924-2008). Entre cuadernos de escuela y otros documentos, estaba la colección de repasadores calendario que había recopilado desde 1984. ¿Por qué los había guardado? ¿Qué valor encontraba en ellos? ¿Tenían valor para un museo?

Los días impresos sobre paño marcaban un tiempo personal, que tal vez sólo pudo leer ella: cumpleaños, aniversarios, vacaciones. Pero también contenían parte de la historia colectiva: uno por cada año desde la recuperación democrática, con fibras de materiales distintos, datos en la etiqueta que dan cuenta de diferentes momentos de la economía argentina.

Este domingo, la familia Ávila volvió a encontrarse con los repasadores de Teresa, que ahora forman parte de una muestra armada con más de cien repasadores de vecinos de White, Punta Alta, Bahía Blanca, Buratovich, Cerri. Vieron también el modo en el que se los clasifica y charlaron acerca de los muchos temas que se pueden derivar de la “lectura” de un repasador. Quedaron en volver cuando se presente la publicación “Tendal de repasadores”, que se está preparando para el año próximo.

En la articulación entre las historias personales y la historia colectiva, un trapo puede convertirse en un objeto de indagación fundamental para un museo: incluso si está sucio, incluso si está recién comprado, incluso si está en uso. Justamente por eso.


martes, 4 de diciembre de 2012

Dos mil trece mesas

Un año se puede contar en días, meses. Un año de la Cocina del Museo se puede contar en mesas. Porque cada domingo incluye una distinta, preparada por cocineras, cocineros, grupos de trabajo y vecinos, que ponen en acción sus saberes particulares con una propuesta que siempre es nueva, porque es tan vital como su experiencia.

Pero no se trata sólo del saber práctico que se expresa cocinando o decorando una tarta, sino también hablando y reflexionando sobre el propio trabajo. Su presencia en el museo también tiene relación con el Archivo Oral y Fotográfico, con las preguntas que la Cocina propone en torno a distintos temas.

En 2012, la indagación fue en torno a las articulaciones y desplazamientos entre el mundo de la producción industrial y el mundo cotidiano, concentrados en una herramienta en particular: los electrodomésticos.


Y como hablar de aparatos eléctricos, su incorporación en las mesadas y cómo cambiaron en el tiempo, es también preguntarse por la energía que los pone en funcionamiento; además de cocineras fue necesario entrevistar a otros trabajadores. Como el electricista "Pamperito" Pérez, que en 1959 entró a trabajar en la Administración General de Puertos y años después se dedicó a reparar electrodomésticos e instalaciones eléctricas de cientos de casas en White y Bahía Blanca. O el Técnico Electrónico Juan Carlos Marchettini, que con los inicios de la televisión en Bahía Blanca instaló parte de las primeras antenas en el centro de la ciudad y durante años vendió, instaló y reparó productos electrónicos en White.

Ellos y muchos otros se reunieron el sábado pasado en la Cocina, para recibir un reconocimiento por años de trabajo en la comunidad. Junto a cocineras, sindicatos, centros educativos y colectividades, que levantaron las copas para brindar por el año compartido y también el que viene.