viernes, 24 de febrero de 2017

Nuevo objeto

Un mate que pasa de mano en mano, entre amigos, familiares, vecinos; en la pausa del trabajo o en una tarde de ocio, supone un acto fraternal, entre pares. Quizá a través de ese mismo gesto se pueden repensar vínculos incluso más amplios como los que trama una comunidad. Desde hace unos días este es un nuevo objeto de exposición en el museo que invita a preguntarse qué pasa cuando es una empresa ubicada en el polo petroquímico la que ofrece un mate a los vecinos. Qué tipo de relación se teje. Una relación a su vez, siempre dinámica, nunca dada, y con grises a los que siempre tenemos que volver.

miércoles, 15 de febrero de 2017

Verano

Pasa por el museo a ver, entre otras cosas, los pizarrones. Te vas a llevar más preguntas que respuestas.


viernes, 21 de octubre de 2016

Éste y otros territorios

El jueves pasado llegaron a conocer el museo alumnos y alumnas del Centro de Educación de Adultos N° 706 de Hilario Ascasubi, junto a sus docentes Mabel Ledeb y Marisa Bigi. La actividad se realizó en el marco del taller de historia y memoria "Entre todas es más fácil"; un proyecto de extensión universitaria que llevan adelante Graciela Hernández y Belén Bertoni, docentes de la UNS. La propuesta -previa al almuerzo en la Cocina- fue salir a caminar hasta el puerto: sentir el aire en la cara, mirar lejos, percibir sonidos, olores… y charlar. La caminata fue un momento de percepción del territorio, de interpretación, en relación a las experiencias particulares de los visitantes: la urea granulada de Profertil (como base material de los negocios de un productor de alimentos), es –también- la úrea que cargan sobre sus hombros, en bolsas de 50 kilos, desparramándola a mano por las plantaciones. O la planta de producción de Cargill, cuya estructura, algunos compararon con el Ingenio azucarero Ledesma de Tucumán. En su relato del espacio aparecía lo menos evidente, incluso lo que no se ve: Ante los ojos tenemos un puerto “modernizado”, donde la carga de cereal se hace a granel y por cinta transportadora. Pero su funcionamiento está conectado con otros territorios, con cientos de campos, donde la bolsa se usa todavía para cargar fertilizante o empaquetar cebollas, y el trabajo de cargarlas es llevado a cabo en su mayoría por comunidades bolivianas y, todavía hoy, sobre la espalda.

miércoles, 14 de septiembre de 2016

Boya 70

Les presentamos Boya 70, nuestra revista digital. Acá compartiremos distintas propuestas de personas que están pensando en simultáneo, cuestiones cercanas al museo. En este primer número Aldana Tellechea, Zenón Deviagge, Renzo Luna Chima, Agustina Paz Fontera y Jimena Zeitune indagan la cuestión de las “Hechuras”: objetos producidos –al menos en principio- fuera de la lógica de la mercancía. Preguntarse por ellos (y desarrollar herramientas para hacerlo) también es preguntarse por el mundo. Los invitamos a leer los artículos, ver las fotos, y enterarse de qué hablamos.

La ría de Bahía Blanca tiene un sistema de balizamiento constituido por 69 boyas luminosas que marcan un rumbo para que las embarcaciones puedan acceder al puerto. Desde el museo proponemos imaginar una más. La 70. Una boya más para invitar a ingresar al puerto, a White, al museo. También para salir. Una boya ilumina, pero cómo se desprende de la lógica del balizamiento, sólo cumple su cometido en relación a las otras, al funcionamiento colectivo

Bienvenidos a la Boya70

jueves, 11 de agosto de 2016

Buñuelos en la mesa de dibujo



Sigue con todo el proyecto “Recetas versionadas”. Desde principio de año invitamos a alumnos y docentes de la Escuela de Artes Visuales de Bahía Blanca a versionar recetas de cocina del Archivo del museo dibujando en pequeño formato.

Por eso en los pasillos de la Escuela Lino E. Spilimbergo se siente olorcito a torta de naranja, budín inglés, apple krumble, buñuelos. Para dibujar fue necesario conocer cada receta: saber quién la trajo al museo, saber de su historia, cocinarla, seguir cada paso prestando atención en la mesada, compartirlas en el aula.



viernes, 5 de agosto de 2016

Cuando una boya también es una pokeparada

Hace años que el museo tiene una política de objetos que busca interrogar a través de ellos el mundo (sus distintas escalas): una lata de té de Ceilán para pensar la etapa de capital inglés, un pellet de polietileno para ver el puerto multinacional, un florero hecho con vidrios cortados para ver los momentos de ocio en el puerto hiperproductivo.

Desde hace tiempo también el museo trabaja con el espacio. Caminar el territorio para entender los procesos históricos en su dimensión material y concreta. Parte de caminar es estar atento a la contingencia.

Este año una de los actividades educativas plantea abordar los trabajos necesarios para que una embarcación salga del puerto a través de los objetos emplazados en patio delantero.

Ayer sobre el mediodía después de una de esas acciones algunos chicos se quedaron frente al kiosko donde Carlos Camagni hacia la década del ‘30 expendía nafta a las lanchas pesqueras y también frente a la boya número 11 que fue parte del sistema de balizamiento de la ría. Es que ambos objetos ahora son “pokeparadas”. Y le superponen una información más a los mismos, los refuncionalizan, le ponen una capa más de densidad y nos proponen nuevos problemas y preguntas. Al museo no le interesa pensar un objeto en términos de una originalidad que debiera ser conservada mas o menos intacta. Al museo le interesa el presente y sus derivas, poner en riesgo la memoria y sus propias prácticas. Cómo incluir este nuevo dato de la coyuntura a nuestra propuesta educativa, pensarla en términos críticos, es una tarea preponderante.