jueves, 11 de agosto de 2016

Buñuelos en la mesa de dibujo



Sigue con todo el proyecto “Recetas versionadas”. Desde principio de año invitamos a alumnos y docentes de la Escuela de Artes Visuales de Bahía Blanca a versionar recetas de cocina del Archivo del museo dibujando en pequeño formato.

Por eso en los pasillos de la Escuela Lino E. Spilimbergo se siente olorcito a torta de naranja, budín inglés, apple krumble, buñuelos. Para dibujar fue necesario conocer cada receta: saber quién la trajo al museo, saber de su historia, cocinarla, seguir cada paso prestando atención en la mesada, compartirlas en el aula.



viernes, 5 de agosto de 2016

Cuando una boya también es una pokeparada

Hace años que el museo tiene una política de objetos que busca interrogar a través de ellos el mundo (sus distintas escalas): una lata de té de Ceilán para pensar la etapa de capital inglés, un pellet de polietileno para ver el puerto multinacional, un florero hecho con vidrios cortados para ver los momentos de ocio en el puerto hiperproductivo.

Desde hace tiempo también el museo trabaja con el espacio. Caminar el territorio para entender los procesos históricos en su dimensión material y concreta. Parte de caminar es estar atento a la contingencia.

Este año una de los actividades educativas plantea abordar los trabajos necesarios para que una embarcación salga del puerto a través de los objetos emplazados en patio delantero.

Ayer sobre el mediodía después de una de esas acciones algunos chicos se quedaron frente al kiosko donde Carlos Camagni hacia la década del ‘30 expendía nafta a las lanchas pesqueras y también frente a la boya número 11 que fue parte del sistema de balizamiento de la ría. Es que ambos objetos ahora son “pokeparadas”. Y le superponen una información más a los mismos, los refuncionalizan, le ponen una capa más de densidad y nos proponen nuevos problemas y preguntas. Al museo no le interesa pensar un objeto en términos de una originalidad que debiera ser conservada mas o menos intacta. Al museo le interesa el presente y sus derivas, poner en riesgo la memoria y sus propias prácticas. Cómo incluir este nuevo dato de la coyuntura a nuestra propuesta educativa, pensarla en términos críticos, es una tarea preponderante.

martes, 19 de julio de 2016

¡195 años de Perú!


HECHURAS: Los De Liberato


Omar De Liberato trajo esta botella y repisa para donar al museo. Quería que estén acá, porque fueron hechas a mano por su papá, Mariano Domingo De Liberato.



Mariano nació en Italia, llegó a White a los 2 años y se fue a vivir a Villa Rosas después de casarse. Trabajó como maestranza para Bunge y Born, que continuaría más tarde como Junta Nacional de Granos. Una vez jubilado, siguió trabajando instalando un comercio en su barrio o como viajante. Pero de lo que hablamos acá es de lo que hacía en su tiempo libre. Según su hijo: No podía estar con las manos cruzadas, siempre tenía que hacer algo, innovaba, hacía cosas…
Mariano inventaba y construía objetos para usar en su casa o regalar a familiares y amigos. Hacía marcos de espejos  cortando una lata de dulce de batata en tiritas y doblando tira por tira, jueguitos de jardín miniatura con la misma técnica, pequeños aviones de madera que recordaban su sueño de ser piloto, mesas de cemento ornamentadas con retazos de espejo, fogones decorados con cerámicos que encontraba por la calle, cuadros con imágenes coloreadas con papel metalizado de bombones y otros objetos que variaban la técnica según la necesidad constructiva-inventiva.

 
Preguntamos a Omar por qué cree que su papá hacía esas cosas y piensa, primero, que tal vez esté ligado a la inmigración, al haber desarrollado el saber práctico de ahorrar y construir con lo poco que hay, encontrando un valor en reutilizar lo que otros descartan. Pero enseguida recuerda que él también tiene ese hábito, el de hacer objetos en los ratos libres, cuando no entran clientes en su peluquería: Yo también, hago cosas que la gente me dice: "Pero… ¿por qué?" Agarro una silla que está un poco rota y te la arreglo, te la tapizo y le hago un dibujo. O con caracoles, esos barquitos, he hecho… No sé si viene de herencia o qué, pero a mí me gusta el labor, el labor manual es lindo.

Hacer por el placer del trabajo manual, que es también intelectual, disfrutar desarrollando una técnica que da lugar a la inventiva, que pone al cuerpo a moverse en el terreno de la imaginación: Aparte la cabeza te trabaja… ¿Qué hago con esto? ¿Cómo puedo hacer? Con los caracoles he hecho veladores. ¿Cómo carajo puedo hacer un velador? Y bueno, agarré la técnica de agujerear, conseguí ostras grandes, un caracol grande, lo agujereé, lo puse ahí, tuve que conseguir focos más chicos, portalámparas más chicos, le pasé un cable…. y queda un velador hermoso.

Omar se refiere a una ocupación, una dedicación particular, distinta a la del trabajo asalariado. Motiva a hacer estos objetos otra lógica, aunque a veces terminen expuestos en la peluquería y alguien los compre para llevar a su casa. Se trata de un placer que tal vez surja de la no “necesidad” de ese trabajo. Y de la subjetividad puesta ahí, ya que se trata de un modo de hablar de uno mismo, de comunicar más compleja y completa que el nombre propio.                                                                                                                                                                                     Omar recuerda que su padre disfrutaba mucho el momento de mostrar su trabajo a los demás, les contaba cómo había hecho cada detalle a sus amigos y parientes: Decían: ¡¡Uy, esto lo hizo Mariano!! ¡Marianito! Y capaz que estaban una hora hablando de este tema. Era todo un acontecimiento, venían todos a verlo.

Por eso Omar trajo los objetos de su papá al museo, con la voluntad de que de que estas hechuras vuelvan a cumplir una de las funciones que Mariano les asignaba: encontrarse con otros, tal vez con vecinos conocidos de sus tiempos en White.                                                                                                               Omar promete volver otro día al museo, esta vez una azucarera hecha por él, usando como materia prima con cd viejos. La hechura del propio Omar, permite entender mejor los objetos de su padre: A mí me gusta que me digan “está lindo”. Y sí, lo hice yo. Es un placer para uno mismo. Yo pienso que no es para ganar dinero, es una satisfacción personal. La satisfacción de él era que esto era suyo.











  


















lunes, 4 de julio de 2016

Preguntas a una HECHURA

¿Quién la hizo? ¿Con qué motivos? ¿Se divertía construyéndola? ¿Pensaba en alguien, en algo? ¿En qué momentos la hacía? ¿En su casa, en un taller? ¿La preparaba para usar en un living o en la pieza? ¿Para traer al museo? ¿Qué tipo de usuario/observador buscaba? ¿Qué tradiciones ponía a circular, de qué modo las modificaba?  ¿De quién aprendió o sacó la idea para hacerla?


¿Cómo está construida? ¿Con qué herramientas? ¿Con qué prácticas de construcción está relacionada? ¿Con qué otros objetos? ¿Y los materiales usados para hacerla? ¿Podemos situarla en un sector social? ¿Cómo pensar/hablar de categorías de clase sin caer en reduccionismos? ¿En relación a qué modas de consumo está? ¿A qué épocas del diseño y del arte)? ¿Qué saberes supone? ¿Con qué otros objetos del museo se emparenta?


¿Qué sueños incluye? ¿A qué otros objetos renunciaba en el acto de construirla? ¿Alguna vez tuvo precio? ¿Quién y por qué la trajo al museo? ¿Qué piensan de esta hechura otros vecinos? ¿Cuáles son las hechuras del presente?


jueves, 23 de junio de 2016

¡Llegó Petrona!




¡Qué alegría! llegó de regalo el libro “La mesa está servida. Doña Petrona C. de Gandulfo y la domesticidad en la Argentina del siglo XX", de Rebeka Pite. En 2004 Rebeka viajó especialmente al Museo del Puerto como parte de su investigación sobre la cocina y la mujer argentina en el período 1920 -1980. Entre estas mesas se reunió con vecinas whitenses para conversar en torno a los usos dados al famoso libro de Doña Petrona, a su relación con Juanita (su igualmente famosa colaboradora), al carácter más o menos económico de sus propuestas, a sus indicaciones a la hora de sentarse a comer en familia, entre otros temas.   
Parte de lo que charlaron ese día resuena entre las páginas del nuevo libro, como la experiencia de cientos de mujeres en toda la argentina cuyo rol en la historia del siglo XX es necesario seguir abordando. 



lunes, 13 de junio de 2016

HECHURAS

En el puerto hiperproductivo, “eficiente” y preocupado por maximizar ganancias, alguien se dedica toda una tarde a hacer un objeto inútil. Inútil para esa lógica: algo que no es mercancía y que a lo sumo va a circular en la red de sus afectos, conocidos, vecinos.


El museo exhibe en sus salas muchos objetos de ese tipo, hechos a mano por un jubilado en su tiempo libre, una vecina mientras escucha la radio, un navegante cuando no está embarcado. Una botella llena de tierra de colores, una cortina bordada para poner en la ventana de la pieza, la casita de Tucumán en miniatura. Hechuras, objetos cotidianos y únicos a la vez, que remiten a un contexto de época, a ciertas relaciones sociales, pero también a la historia particular de quien los construyó, sus sueños y sus modos de usar el tiempo libre.

¿Qué queda en la historia del puerto del placer de una tarde dedicada a construir un adorno con las propias manos? ¿Cuánto tiene ese objeto de útil, de necesario, y cuánto de ocioso, de necesariamente ocioso para quien lo hizo? ¿Qué ideas sobre lo “lindo” condensa? ¿Qué relaciones con lo “bello”? Posibles puntas para empezar a abordar el mundo de estas hechuras whitenses, que vamos a estar indagando, compartiendo e invitando a pensar este año.

viernes, 20 de mayo de 2016

Los archivos son herramientas para el presente

Esta vez, vinieron los chicos de 6º grado del Colegio San Vicente de Paul con su maestra Claudia y tratamos de pensar los últimos 200 años de historia desde un par de plumas de ñandú, una publicidad de YPF, el testimonio de Odulia Maciel (vecina del Saladero) y la vista que, desde el interior de la grúa portacontenedores, se tiene del muelle multipropósito.


miércoles, 18 de mayo de 2016

¡Vamos al museo!

Ayer, vinieron al museo, los chicos de 4º grado de la Escuela Primaria de la U.N.S.  junto a su docente Eugenia. Trajeron materiales, elaborados especialmente,  para trabajar durante la visita.  Así, pudimos charlar, escuchar, pensar, reflexionar, en definitiva, masticar la historia de Ingeniero White.