martes, 19 de junio de 2018

Corazón de golondrina






Rocío Lugones  llegó con la feria que despliega en el patio del museo la Biblioteca Mariano Moreno cada año, en la Fiesta Nacional del Camarón y el Langostino.  Armó su puesto de textiles, objetos y bordados cerca de la lancha Águila Blanca. Ahí mismo contó la relación de sus trabajos con su historia familiar, y esa fue la punta de muchas más historias:







La abuela, Anunziata Mazzella, nos esperaba días después en su casa para contar más: cómo un hilo puede empezar a coser en la Isla de Ponza, cruzar el mar y seguir cosiendo en Ing. White el mismo bordado, aunque nada siga igual.

Hija de Rosario Mazzella y Viaggio Mazzella, “Nunziata” nació en Italia en 1932, más precisamente en Punta Frontone, Isla de Ponza. “Yo soy hija, nieta y bisnieta de pescador ¡tataranieta de pescador!” dice. Y a través de sus recuerdos es posible reconstruir parte de las técnicas artesanales que iniciaron la pesca en Ing. White: lanchas a remo, herramientas construidas a mano, decisiones cotidianas ligadas a las mareas.

Sí, es posible rastrear toda una tradición de redes no sólo literales sino también familiares y vecinales, redes de organización. Modos de trabajar en grupo sobre una embarcación y, muy en particular, de trabajar en tierra: mujeres que cocinan juntas, se cuidan los hijos y se dan fuerza los días de tormenta, traspasando saberes y técnicas desde la infancia: “¡Su!¡ su! (arriba, arriba) Nunzia, que dovemo fare il pane!!” 40 kilos de harina para hacer ese pan, después cocinar con leña en una olla de hierro fundido, con cada carneada preparar el sanguinaccio o dulce de sangre, otro día sentarse a confeccionar el ajuar como capital que se acumula lento.





Vinieron a Argentina porque su papá, sobreviviente de la segunda guerra mundial (gracias a un apendicitis, que lo hizo salir del crucero Bartolomeo Colleoni justo antes de que fuera bombardeado) no esperó a que se confirmen los rumores de una posible tercera guerra y se vino  a Ing. White. Aquí ya estaba sus hermanos, con quienes trabajó años en la pesca hasta lograr que migraran su mujer e hijos en 1950.

Nunziata tenía entonces 18 años y no muchas ganas de dejar su tierra, su casa y sus amigos. Años después se casaría con Aniello Iacono, también poncés y pescador en la lancha Buona María. Los primeros tiempos en Ing. White no fueron fáciles: “Yo lloraba…”, cuenta “…cuando no me salía el castellano”. Lo aprendió escuchando, en silencio, y preguntando después a sus parientes por el significado de las palabras que había memorizado. Relaciona los avances de ese aprendizaje con el trabajo en su negocio, un superkiosco que abrió a fines de la década del ´70 en la parte delantera de la casa. Ese espacio de interacción en la vida pública fue también el ámbito por el que muchas vecinas y vecinos la recuerdan. Como recuerdan también los pastelitos de membrillo que vendía -algunos dicen que eran los más ricos del pueblo- preparados mientras cantaba un stornello.














(Gracias a Rocío Lugones por las fotos)
La historia del puerto de Ing. White está tramada con la de cientos de inmigrantes croatas, su lengua, su trabajo, sus comidas y cantos. Por eso este domingo el Centro Croata de Bahía Blanca prepara una mesa con dobos torta, krem pita y savijaka.  Además, abre el micrófono para cantar canciones, contar historias y recetas que forman parte de su historia en movimiento. ¡Te esperamos!



jueves, 31 de mayo de 2018

Boya 70 #6


Desde hace años en los ciclos realizados en la Cocina del Museo se trata de visibilizar, incluso en retrospectiva, el valor del trabajo de muchas mujeres en la dinámica de un puerto, que histórica y deliberadamente ha sido pasado por alto. Pero no sólo eso. También -con las tensiones y contradicciones que implica- se propone pensar el trabajo en la cocina como una labor creativa, imaginativa; reconocer ahí conocimientos muy específicos, no sólo de física y química en una preparación culinaria, sino también de economía (dónde encontrar los mejores precios, materiales, calcular costos), de adaptación (cómo transmitir y apropiarse de recetas inmigrantes, hoy), de invención y estilo (¿no es  todo un arte la terminación de una torta?).


Aun así, la pregunta por el rol de las mujeres en el espacio productivo portuario, en la vida social, cultural y política de la comunidad, aun debe ser profundizada, problematizada, llevada más a fondo. Para empezar, hoy presentamos este nuevo número de Boya 70 con distintas miradas sobre las trabajadoras. Participan Mercedes D´alessandro, María Belén Bertoni y Graciela Hernández, colectivo Latefem, Fernanda Laguna, Archivo de la Memoria Trans. 

https://boya70.wordpress.com/



martes, 29 de mayo de 2018

Este domingo la cocinera Fabiana Barraza, del barrio Los Chañares, llena la mesa de lemon pie, selva, tartas... ¡hasta alfajorcitos! Y el tacladista Rubén Castro abre un concierto con tango, melódico, ritmos tropicales y clásicos a pedido, sólo tiene que animarse quien quiera  cantar.




martes, 15 de mayo de 2018

Este domingo suenan panderetas y panderos entre las mesas: es que llega el grupo de folklore gallego Lua Nova, con temas del nuevo cancionero popular de Galicia y marcadas influencias celtas. En la mesa, la repostera Fabiana Barraza presenta tortas, tartas frutales y alfajorcitos cocinados en el barrio Los Chañares.




martes, 8 de mayo de 2018

El próximo domingo el Centro Andaluz de Bahía Blanca prepara una mesa especial, con torta de naranja, sanguchitos de jamón, mantecadas y churros ¡memoria viva de la inmigración! No pudieron viajar de un país a otro monumentos como la Giralda o la Alhambra, pero sí saberes de cocina de varias generaciones, recetas que se trasmitieron y adaptaron, haciendo presente la densidad de la historia sobre el mantel. ¡No te lo pierdas! Vení a activar el pasado con todo el cuerpo, ¡también con monumentales canciones del Coro Andaluz, bailes y abanicos!


miércoles, 25 de abril de 2018

¡Guaite... eppur si muove!


Durante el verano nuestros vecinos de Ferrowhite Museo Taller nos enviaron un link con un texto complejo, prolífico y bello. Se trataba de GUAITE… EPPUR SI MUOVE, libro digital del vecino whitense, amante del tango y ex ferroviario  Florentino “Tino” Diez. 

El texto de Tino es una obra que recopila múltiples fuentes. Anécdotas personales, testimonios de vecinos, vecinas, amigos, actas de instituciones, diarios, entrevistas, textos de museos. Pero además, indaga en Wikipedia, portales web, diarios digitales. Todos estos materiales se reúnen con un afán totalizador: el texto aborda la historia de Ing. White, sí, tratando de hablar de todo. Tino arma un texto como una hechura: mezcla y combina materiales diversos, los ordena, los reescribe y diseña, eligiendo imágenes, administrando espacios y tipos de letra que le resultan apropiados. Lo que hace es inventar el soporte para la extensa historia que desea contar, donde son centrales sus memorias y afectos.

Este es un ejercicio que a su vez que Tino lleva adelante en su blog Tangomías hace muchos años. Además escribe poemas, publica en revistas especializadas de tango en California, hace columnas en medios locales, lleva adelante y colabora con programas radiales. Florentino tiene la vocación de hablar, de comunicar, de transmitir un momento de su historia personal y la de White. Frente a los cambios acelerados de los últimos tiempos, Tino pone en valor su infancia y juventud en el que la vida social, afectos y amigos, se traman con el Estado de Bienestar.
Ayer se acercó al Museo, venía a encontrarse con una versión en papel de su texto, compilado en varios tomos por el equipo del Museo del Puerto. Allí nos contó más detalles acerca de la escritura del libro: lo empezó por pedido de su amigo Luis Carbonara. El fotógrafo whitense le dijo que alguien tenía que escribir las vivencias compartidas, la historia del pueblo. Ese pedido fraternal  y ese gesto de afectividad recorre toda la obra. Pero además el libro cumple una función reparadora para el mismo Tino: en el año 1996 fue despedido de su trabajo de años con el cierre del Banco Coopesur, según cuenta, en ese momento bloqueó de su mente personas y recuerdos, tuvo necesariamente que cortar gran parte del pasado “para no caer en la depresión”. Pero poco a poco empezó a escribir, ejercitar una memoria guardada, recuperar imágenes, caras, olores y datos del pasado que lo unía a otras personas de la comunidad.

Un dato no menor es la capacidad de Tino de adaptarse a los recursos del presente. Desde que tipeaba con una Olivetti en el banco a administrar un blog o editar un archivo PDF, siempre tuvo curiosidad y atención por entender las nuevas tecnologías. Aparecen también ahí sus nietos que lo ayudan, lo asesoran, le pasan sus archivos de un formato a otro.
El libro de Tino encuadernado por el equipo del museo estará disponible a partir de hoy en nuestra biblioteca, para ser hojeado, disfrutado, usado como fuente de consulta. Además se le puede pedir a Tino una versión digital –que está en permanente construcción, porque agrega datos, incluso a pedido- a este correo: tangomias@yahoo.com.ar

martes, 24 de abril de 2018

Polkas del sudoeste


Llega Alberto Beier con su acordeón lleno de polkas, pasodobles y otros ritmos de Santa María, colonia de inmigrantes alemanes del Volga que forma parte de su experiencia vital. En la mesa, las tortas, tartas y alfajorcitos de la vecina de Ing. White Liliana Villalba, para acompañar el chocolate más rico del mundo.




miércoles, 18 de abril de 2018

Primera mesa

Presenta una mesa por primera vez en el museo Maira Alvarez, vecina de White conocida como “la chica del cotillón” (y por sus riquísimas tortas). Sus saberes combinan la mano dulcera de su abuela paterna con horas mirando el canal de utilísima y todo lo aprendido en la carrera de cocina del Instituto IGA.  Además, llega el grupo Agua Destilda, con cumbias y cuartetos que ponen a bailar comensales ¡No se lo pierdan!


lunes, 16 de abril de 2018

Ya están los ingredientes, ahora ¡a cocinar!

Este año, el Museo del Puerto vuelve a pensar los modos posibles de conocer este territorio.
Por eso, el área educativa armó una serie de propuestas que se
desprenden de un eje central: ¿Cómo se cocina un puerto?



















Pensadas y diseñadas para cada nivel educativo, con materiales didácticos para
trabajar;  cada niño, niña,  joven y adulto con la mirada atenta de un/a cocinero/a, podrá explorar los espacios del museo, buscando materiales y procesos que le permitan problematizar la construcción histórica del puerto, así como impulsar la imaginación para construir, de manera colectiva, una receta (posible) para cocinar un puerto.

Es que en el Museo del Puerto, hay una cocina.



¿Se podría pensar la historia de una comunidad, de un puerto, de un país, sin tener en cuenta sus cocinas? ¿Sin poner atención en las personas (sobre todo mujeres) que han preparado, inventado, imaginado, las comidas que día a día hace que trabajadores y trabajadoras, gerentes, funcionarios políticos, muevan sus cuerpos, y sus cabezas, tengan energía y hagan funcionar las cosas?



La cocina es el combustible de la historia. Por eso es el lugar donde empieza y termina todo o, al menos, cada visita al museo, por un momento.


martes, 10 de abril de 2018

¡De novela!

Una mesa de domingo que combina historias de cocina de una familia croata y española, con los aprendizajes de la antigua Escuela Profesional y otros saberes adquiridos en cocinas de White ¡Sí! La cocinera Nora Urlich llega con lemon pie, pasta frola, tarta de ricota, tarta de dulce de leche y otras exquisiteces preparadas junto a su nuera Melisa Molina. Y no faltará la música, con el grupo Voces Trío ¡No se la pierdan!


martes, 13 de marzo de 2018

Delantalazo de mujeres




En el día internacional de la mujer, se reunieron vecinas de Ing. White en el museo para compartir una mañana que las encontrara, las reconociera, las moviera a pensar juntas.



Empezamos poniendo el foco en una frase que todavía puede oírse cuando alguna vecina es entrevistada sobre su historia de vida: “Yo no trabajo, soy ama de casa”. Por eso el diálogo se abrió en torno a los delantales de cocina, herramienta de trabajo usada dentro de las casas. De un trabajo… ¡no pago! realizado habitualmente por todas las que estaban presentes, sus madres, abuelas y otras mujeres que vivieron en este puerto.
Sin cocina (o sea, sin quien cocine) no hay historia, solemos decir entre las mesas de este museo ¿Y si a lo largo de la historia de Ing. White ellas no hubiesen planchado, cocinado, limpiado la casa, cuidado a los chicos y demás tareas tradicionalmente asignadas a las mujeres? ¿Es posible un puerto hoy sin ese trabajo no pago?

Ellas tenían mucho para decir, discutir, fundamentar. Contaron historias del propio delantal, recuerdos del trabajo de sus abuelas (¿con jornadas laborales de cuánto? ¿11, 15, 18 horas?), hasta debates sobre cuáles eran sus derechos vulnerados más urgentes, acuerdos y desacuerdos sobre los modos de modificar esa realidad.

Para cerrar la mañana salieron juntas a tender sus delantales en el frente del museo. Sí, justo en la entrada del puerto, para que se vean, para que se tengan en cuenta. Era un día de mucho viento, eso hacía la cosa más difícil. Pero entre todas pudieron igual, no estaban solas.










martes, 6 de marzo de 2018

Delantalazo!

Vecinas y vecinos, amigas y amigos, las y los invitamos a esta actividad en la Cocina, el jueves 8 a las 10.30.

viernes, 26 de enero de 2018

Palomas

Sobre los motores de los aires acondicionados. En las canaletas. Entre los tirantes y las chapas del techo. Entre las vigas de la galería. Sobre las ventanas. Sobre las palmeras en el camino de acceso al puerto. Entre los silos de Cargill. Sobre las cintas transportadoras. A la vera de la ruta comiendo el cereal. Sobre los eucaliptos como blanco de los chicos que bajan el puente de la niña con sus ondas y coderas. Sobre el tendido eléctrico domiciliario. Sobre el tendido eléctrico de alta tensión. Sobre la salida de ventilación de la cocina. Como paisaje o como plaga. Como especie natural o como subproducto del puerto cerealero.
Pinches, cebos, redes tapando huecos. Limpiando su residuo. Barriendo sus plumas. Volviendo a poner pinches donde ya había pinches, tapando donde ya estaba tapado. Una pelea casi siempre desigual. Donde estaban se mueven. Donde no hay trampas reposan. Conquistan cada rincón. Aprenden y se mueven rápido. Un objeto de reflexión histórica y un problema de coyuntura, en el museo, cada día, palomas.

martes, 23 de enero de 2018

Enero en un museo

Se hacen tareas de inventario, mantenimiento de archivos, se proyectan actividades educativas, se programa la Cocina, se revisa el guión de salas, se pintan barandas, se arma un cronograma, se plantean objetivos, se visualizan los proyectos editoriales, se recibe visitantes, se planea la nueva gráfica, se pelea contra palomas y ratas (¡el puerto cerealero!) se arrancan árboles del cielo entre las macetas y se riega, entre muchas, muchas, otras 
cosas.

jueves, 21 de diciembre de 2017

Nueva Boya 70!

Desde el puerto se escucha: competitividad, eficiencia, productividad. Y en el museo nos preguntamos: ¿Qué pasa cuando no pasa nada? Una nueva Boya 70, esta vez, dedicada al TIEMPO LIBRE.


miércoles, 15 de noviembre de 2017

De la cocina al mundo



Como las múltiples prácticas que llevan a preparar una comida, un museo es múltiple y no está quieto, se construye de intercambios, escucha atenta y preguntas sobre el hacer. Así que a principios de este mes fuimos a Medellín, Colombia, a la 2da edición de “El Museo Reimaginado”, un encuentro organizado por la Fundación Teoría y Práctica de las Artes (TyPA), la American Alliance of Museums (AAM) y Parque Explora de Medellín. Ahí se reunían más de 600 profesionales de museos y referentes de espacios culturales de todo el continente, para compartir sus experiencias de trabajo, debatir y extender nuevas redes de acción, de pensamiento.


 En ese marco, una propuesta inédita de la Cocina del Museo había sido seleccionada para presentarse junto a otras cuatro iniciativas de toda América en una instancia llamada “la coronación”. Presentamos un proyecto que soñamos hacer en el futuro: un Simposio Regional de Comilonas, que reúna a cocineras, cocineros y organizadores de comidas gigantes del sudoeste bonaerense a intercambiar sus historias y saberes en la cocina del museo.

Así que iban en la valija (además de publicaciones y un trofeo-tenedor gigante) otras cosas que permitan trasmitir qué es este museo con Área Cocina. Eso incluye voces de cientos de cocineras contando sus relatos la historia y el presente, encuentros con instituciones comunitarias y cocineras barriales cada domingo, el cruce entre escalas enormes y pequeñas en la investigación y también la experiencia  de equipos de trabajo anteriores, porque es la acumulación de haceres previos lo que activa el presente.

Concretamente iba también con nosotros la voz de la vecina María Marzzocca, que se escuchó frente a cientos de personas de todo el mundo, fotos de los asados multitudinarios de la Fiesta de la Historia de la Carne de Gral. Cerri, testimonios de la enorme cazuela de la Fiesta Nacional del Camarón y el Langostino, del omelette gigante de Pigüe, del Kreppel Fest de Colonia Hinojo, de la Fiesta del Churro de Villa Iris y la receta del strudel de 45 metros de largo del Strudel Fest que Javier Graff, cocinero de Colonia Santa María, había enviado días antes explicada paso a paso, en mensajitos de texto.

Sí, a un encuentro internacional para pensar museos se va con una valija llena de experiencias particulares, pero de dudas también, de incertidumbres, con ganas de aprender de otras experiencias. Supone muchos encuentros, en principio con museos cercanos, como Ferrowhite museo taller que también fue convocado como referente y formador de profesionales de museos de todo el mundo. Además supone el encuentro con museos de otros puntos del mapa que también trabajan con la cocina. Quién sabe, tal vez este viaje sea el inicio de una red de cocinas, proyectos alertas al cruce de saberes, historias y experiencias que suponen las prácticas de cocinar, de comer. 

Así que la valija vuelve más llena todavía, rebasada de experiencias de otros puntos del planeta, ideas y apasionamientos compartidos. Todas herramientas para la imaginación, en definitiva, para la acción concreta de museos (que incluyen la pregunta de ¿qué es un museo?) que llevamos adelante día a día.









miércoles, 18 de octubre de 2017

Museología para la vida


La museología que no sirva para la vida, no sirve para nada.


Mario De Souza Chagas



Durante la semana pasada, el museo viajó a Córdoba a participar de las Jornadas de Museología Social organizadas por el Encuentro de Educadores de Museos de Córdoba y la Asociación de Trabajadores de Museos.

Durante seis días, un colectivo de trabajadores de espacios culturales diversos del país y de Latinoamérica puso el cuerpo en juego. La escucha de las ponencias, así como las instancias de charlas y debates fueron de la mano del baile, la comida, el sostenimiento de la mirada con el “otro”, las caminatas por distintos territorios.


Los ejes trabajados dentro de la museología social -una museología para la vida según Mario De Souza Chagas- fueron las prácticas vinculadas al trabajo con personas en situaciones de encierro y la perspectiva de género en los relatos de los museos.

Pensar la vida, en un contexto de jornadas de museología, es pensar los modos diversos de ser y estar en el mundo, por eso parece que una definición de museo nunca es definitiva, sino más bien transitoria, que pensar las comunidades siempre abre el debate y las discusiones, y que resulta imprescindible el ejercicio de la reflexión crítica de las propias prácticas, para fundamentalmente no caer en lugares que pareciera que la propia autoridad del museo permite; el de cristalizar situaciones, personas, lugares, épocas u objetos. Todo está en permanente movimiento para lo cual es necesario “repasar” sobre lo hecho.



Re-pasar (¡¿por qué no?!) con uno de los repasadores confeccionados especialmente para el encuentro junto a Ferrowhite y que formaron parte de los espacios de discusión. ¿Cómo un objeto de la vida cotidiana se convierte en una herramienta de la historia? ¿Quiénes la hacen? ¿Quiénes la transforman? ¿Cómo se puede reflexionar sobre la historia, sin cocina, sin comida? ¿Qué lugar ocupan, entonces, los museos ahí?

 




viernes, 13 de octubre de 2017

Encuentro de cocinas al sudoeste




Publicaciones del museo, fotos y  muchas ganas de hablar con otros llevamos el lunes pasado al “Primer encuentro de turismo y gastronomía” en Pigüe, organizado por el Área de Turismo del  municipio de Saavedra. La invitación era para compartir con otros grupos del sudoeste bonaerense las prácticas y preguntas de este museo comunitario con cocina.

Además, participamos de un taller coordinado por el equipo de turismo, que permitió conocer las experiencias de trabajo comunitario y recuperación de recetas que se están llevando adelante hace años en el distrito.

Así supimos de Amicale Pigüé, la asociación de descendientes franceses que movilizó proyectos como la incorporación del idioma francés en las escuelas primarias de la ciudad y que  trabaja también con la recuperación de recetas en conjunto con el INTA.  Esta iniciativa empezó por la difusión del aligot (puré de papas mezclado con nata y un queso llamado Tomme, de la región de Aveyron).

Su potencia está dada no solo por el alcance comunitario y colaborativo que supone (trabajo entre escuelas de distintos niveles, restaurants, grupos de inmigrantes, vecinas y vecinos de la localidad y la región) sino también porque movilizó la valoración de otras comidas que no son necesariamente de origen francés:  empanadas criollas, chacinados que se hacen en los campos de Saavedra, tortillas chilenas, comidas de italianos, españoles y alemanes del volga. ¡Sí! La comida como un campo múltiple de saberes y adaptaciones, de cruces y aprendizajes que se pueden compartir, de eso y muchísimo más hablamos en el encuentro, que seguramente siga con más intercambios… próximamente más novedades.