miércoles, 3 de noviembre de 2010

Procesos y conflictos en la construcción de un puerto eficiente


El Sureño. Bahía Blanca 30-12-1966:
Según cálculos estimativos, se colectarán más de 2 millones de toneladas de trigo, de las cuales aproximadamente 1.300.000 toneladas serán destinadas a exportación. El resto para consumo interno y semilla. Este tonelaje posiblemente sea canalizado en su mayoría por Ingeniero White, que incluso agregará parte de lo que antes era volcado a Necochea y Buenos Aires. Ello se desprende del reordenamiento portuario impuesto por el gobierno, así como también de los anuncios en el sentido de que se habilitarán nuevos canales, se dragarán los actuales y la construcción de un gigantesco elevador en nuestras costas.


Esta “previsión” anunciada en medio de la huelga de los portuarios (iniciada desde el mes de octubre) no excluye, entre líneas, la presencia de quienes serían los encargados de bolsear, palear y estibar en las bodegas de los buques cada grano de ese millón de toneladas.
Para sostener el titular, la noticia sí excluye la cantidad de trabajadores desplazados del puerto, la “precarización” de las condiciones de trabajo, la acción de una política laboral que promovió “el carneraje” (obrero contra obrero) como mecanismo de racionalización y disciplinamiento y hasta la tensa “neutralidad” de un aparato sindical que con ello iniciaba su fraccionamiento.
En fin, la columna discursiva del diario obvia dar cuenta de la confrontación entre modelos de producción y distribución en la definición, por entonces, de un “Estado Moderno”.

Estas son algunas reflexiones que motiva la preparación del segundo número del diario “El 66. Documentos de Huelga”. Esté atento, en breve habrá más informes.

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