jueves, 13 de enero de 2011

Plaza Achaval

En un acto de justicia para un género tan popular en el puerto, mérito a la persistencia de Juana “La Negrita” Dodero y materializada por la Cooperativa de Trabajo “La Primera” de Ing. White, desde el 11 de noviembre pasado, la plaza al costado del puente “La Niña” se llama Roberto Achaval.



Sobre el pergamino de ser uno de los más celebrados cantantes de tango del país, Achaval es Oscar Aníbal Crudeli y, antes que nada, “Cacho” entre los vecinos. ¿Y qué querés? –dice "La Negrita", su esposa e integrante de la Asociación Amigos del Museo – si fue el pibe que nació en Harris y Mascarello, cadete en la casa de cigarrillos “Muñiz”, ex alumno de la Escuela 13 y del Colegio Sarmiento, empleado en la Junta Nacional de Granos, violinista de la orquesta de Aníbal “Melón” Troncoso y Luis “Palito” Bonnat”; guitarrista, bandoneonista y pianista de entrecasa. Tenía esa afición por salir a pescar en la lancha de su tío Natalio y cocinar para la familia pastas y pescados. Sin ser coleccionista, juntó varios long-plays de jazz y tango que le encantaba escuchar mientras encendía sus 43/70. Para él, ninguno como Gardel.

Protagonista de la bohemia en la noche whitense, inició su fama de cantante al codearse con los créditos locales: Antonito Campos, Tulio Angelozzi, Carlitos Cappa, Roberto Floris, “El Negro” Paro, “Cachito” Marzocca,“El Pity” Barragán, “Chiche” Ursino, entre tantos más.

Cacho va a estar muy contento porque tiene las chicas enfrente, los cabarets. Va a estar perfecto, va a estar bárbaro... - sonríe "La Negrita" sobre el final de la inauguración.

No hay comentarios: