lunes, 5 de septiembre de 2011

Ir y venir

Ayer con la Cocina del Museo llena se desarrolló una serata pugliesa, a cargo del Centro Pugliese de Bahía Blanca. Una tarde de encuentro entre descendientes de inmigrantes y entretenimiento popular.

“Los Nonnos de Atilio” y “Polaroid”, bandas que participaron del proyecto Canzonettas & Rock aportaron su música y funcionaron como punto de articulación entre las diversas generaciones que se dieron cita en la Cocina. Porque claro, no hay identidad inmigrante que no incluya cada elemento del presente.

Como todas las cocineras y grupos de trabajo, el Centro Pugliese trajo un repasador. Se trata de uno de tela de algodón en el que se imprimió un mapa de la Puglia. Fue un regalo que el director del Centro de Formación Profesional y su mujer le hicieron a Margarita Marzocca -hija de puglieses y docente del centro- luego de un viaje que hicieron junto a otros instructores a Italia, para conocer el modo de trabajo allí. Cuenta Marga que su amiga se emocionó mucho cuando, después de los almuerzos, mientras cantaban alguna canzonetta o decían algún refrán, se acordaba de María, su mamá. Pero además de circular entre distintas experiencias de trabajo y de vida, el repasador tuvo una función precisa el domingo: fue el punto de referencia para ubicar los pueblos de origen de los familiares, o las ciudades en las que habían nacido algunos cantantes famosos, según los juegos que el Centro Pugliese les propuso a los comensales. En definitiva, el repasador fue un recurso didáctico.

A media tarde también pasó por el museo, Juan Francisco Vargas, inmigrante chileno y trabajador de la construcción. Juan nos cedió un ladrillo que hoy se encuentra en una de las salas y permite a los visitantes reflexionar en torno a los inmigrantes limítrofes, su trabajo, y el problema de ubicar el relato de la inmigración solo desde la perspectiva europea.

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