miércoles, 23 de noviembre de 2011

Clases


¿El repasador? Es mi compañero. Siempre le doy utilidad hasta el final. Es mi compañero cuando yo entro en la cocina.

Lidia Beato (Villa Serra, 1951) empezó a trabajar a los 10 años. Hacía la limpieza en la casa del doctor Grosso de Bahía Blanca: Me enseñaban a lavar la escalera que era de mármol, el barral que había que lavarlo todo con virulana y jabón en polvo, refregarlo, refregarlo y después se enjuagaba con agua caliente y se secaba, y quedaba brilloso.

Los repasadores en la casa donde trabajaba eran de toalla: Tenían una blancura impresionante. Ella los lavaba con jabón en pan blanco y los ponía al sol.

En su casa estaban hechos con bolsas de harina de la panadería Sclavi: Me acuerdo que mi mamá ponía los que estaban bordados con puntillita arriba de centro de mesa, con una radio de nácar blanca, escuchábamos la novela ahí.

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