jueves, 29 de septiembre de 2011

Del vecino como historiador

En el marco del proyecto "La Salud cuenta" y con el propósito de indagar la historia de las unidades sanitarias de la ciudad, algunos vecinos se pusieron a investigar, a recolectar, a recordar, a preguntar, para contar. Acá, dos situaciones.

Ana Lombardo vive en Villa Floresta, participa de la Sociedad de Fomento del barrio y va seguido a la salita a tomarse la presión. Le resulta un lugar cercano, útil, amable: Este año cumple 44 años, sí, el 3 de diciembre, que es el día del médico y del discapacitado; tengo ganas de organizar un festejo, una fiesta de cumpleaños, un chocolate para el barrio…
Ana está rastreando la historia y llegó a 1946. Hasta el momento en que la Sociedad de Fomento y la salita que se llamaba "Juventud La Floresta" funcionaban en la casa del vecino Aquiles Talamonti en Mallea al 1500.


Irene Guerra es vecina de Villa Mitre, trabajó muchos años como enfermera de unidades sanitarias y ahora se está jubilando. La última en la que trabajó y la más querida es la de Villa Esperanza.
Y, es como mi casa, la pintamos con unas compañeras, pusimos unas guardas en las paredes; los cartelitos de las puertas los hizo mi nieta, que estudia en Artes Visuales.
Ahora se puso a armar la historia de la sala ordenado recuerdos, fotos, recortes de diarios, escribiendo, con muchas ganas de contar y de preguntar.
Me gustaría volver a Esperanza a sacar fotos y hacerles entrevistas a algunos vecinos que antes vivían al lado del arroyo. ¿Me pasás a buscar y vamos?

viernes, 23 de septiembre de 2011

Víctor Greco en los archivos

Víctor Greco (Ingeniero White, 1921-2011), conocido por muchos whitenses como “Bibi”, es una de las voces que pueden escucharse en el archivo oral del museo: hablando sobre el brasero con carbón de leña que usaba su abuela para cocinar, la proveeduría marítima que su abuelo fundó en la década de 1920 y que atendía a los buques de la flota mercante del estado, su época como jugador de Comercial entre 1936 y 1948, un viaje a Tucumán como representante de la Liga del Sur y sus años como delegado de las ligas menores. Su voz está además en los relatos y la experiencia vital de sus hijos Víctor Hugo y “Pelusa” Greco, en la voz de su hermana “Dorita”, cuando cuida su patio cantando.

Es también protagonista de la historia del Club Atlético Puerto Comercial, una historia que tiene su propio Archivo Periodístico. Se trata de tres tomos sistematizados por los integrantes del club que contienen recortes de diario de 1920 hasta la actualidad. El miércoles pasado, “Boyé” Conte y otros comercialinos, se dedicaron a mirarlos en detalle hasta encontrar entre las imágenes de 1941 esta foto de Víctor Greco con la camiseta del club.

jueves, 8 de septiembre de 2011

El museo en Rosario


En el marco del VIII Congreso Internacional de Museología, Sergio Raimondi presentará la ponencia Para hacer un museo comunitario se necesita teoría y strudel. El trabajo expondrá el método del museo a personas de diversos lugares del país y el mundo: la perspectiva materialista de la historia (voces de vecinos, trabajadores, objetos, herramientas) la articulación micro / macro (producción industrial – vida cotidiana), la atención a los desplazamientos entre lo local, nacional y mundial. Un método inescindible de una práctica concreta, que día a día se construye con trabajadores portuarios, amas de casa, estudiantes, docentes, cocineras, sindicatos, colectividades…

Este domingo

lunes, 5 de septiembre de 2011

Ir y venir

Ayer con la Cocina del Museo llena se desarrolló una serata pugliesa, a cargo del Centro Pugliese de Bahía Blanca. Una tarde de encuentro entre descendientes de inmigrantes y entretenimiento popular.

“Los Nonnos de Atilio” y “Polaroid”, bandas que participaron del proyecto Canzonettas & Rock aportaron su música y funcionaron como punto de articulación entre las diversas generaciones que se dieron cita en la Cocina. Porque claro, no hay identidad inmigrante que no incluya cada elemento del presente.

Como todas las cocineras y grupos de trabajo, el Centro Pugliese trajo un repasador. Se trata de uno de tela de algodón en el que se imprimió un mapa de la Puglia. Fue un regalo que el director del Centro de Formación Profesional y su mujer le hicieron a Margarita Marzocca -hija de puglieses y docente del centro- luego de un viaje que hicieron junto a otros instructores a Italia, para conocer el modo de trabajo allí. Cuenta Marga que su amiga se emocionó mucho cuando, después de los almuerzos, mientras cantaban alguna canzonetta o decían algún refrán, se acordaba de María, su mamá. Pero además de circular entre distintas experiencias de trabajo y de vida, el repasador tuvo una función precisa el domingo: fue el punto de referencia para ubicar los pueblos de origen de los familiares, o las ciudades en las que habían nacido algunos cantantes famosos, según los juegos que el Centro Pugliese les propuso a los comensales. En definitiva, el repasador fue un recurso didáctico.

A media tarde también pasó por el museo, Juan Francisco Vargas, inmigrante chileno y trabajador de la construcción. Juan nos cedió un ladrillo que hoy se encuentra en una de las salas y permite a los visitantes reflexionar en torno a los inmigrantes limítrofes, su trabajo, y el problema de ubicar el relato de la inmigración solo desde la perspectiva europea.

viernes, 2 de septiembre de 2011

Cambios en la mesada

Paola Marino (White, 1974), cocinera y repostera de White llenó este domingo la mesa de la Cocina con torta de frutilla, imperial ruso, torta de mousse, tarta de durazno y mini lemon pie. En el cartelito del porta-repasador que cambia cada domingo, escribió: Este repasador lo bordó mi mamá, “Chacha” Marino, y me lo da cada vez que expongo una mesa para el museo ¡para la suerte! Es muy importante para mí, ya que siempre que lo traigo vendo todas mis tortas y tengo a mi mamá a mi lado, que la amo con el alma. ¡Te quiero vieja!

En su casa tiene muchos otros, distintos al repasador que cobra sentido como recuerdo de su mamá. Estos tienen otra función, le sirven para cocinar. El más viejo lo compró hace 3 o 4 meses, es parte del espacio de trabajo que incorpora rápidamente prácticas y materiales nuevos, y hasta encuentra en esa renovación un valor: Más allá de la nostalgia, dice: no cuelgo el repasador del barral del horno porque me suena a cocina de antes.