martes, 17 de abril de 2012

YPF

En cada ciudad hay una planta de bombeo. De Puerto Rosales para acá es de Oldevar. Lo vendieron. Ahí fue cuando me infarté. Porque yo vi a los norteamericanos midiendo los caños. En el mundo ¿quién vende el petróleo si no es el Estado? Yo no lo creía. Y me agarró un infarto. Queríamos cortar el caño, varios de White y de Puerto Rosales para que no lo vendieran, pero no tuvimos suerte. Se me tapó una arteria. Fue en el año '91.

Esto contaba Mario Sartor (Ing. White, 1940), ex trabajador de YPF, en el ciclo de talleres con escuelas durante el año 2008. La dinámica de la historia se inscribe en el cuerpo. ¿Cómo latirá hoy el corazón de Sartor? ¿Cómo bombeará cuando YPF se pone al servicio de otro modelo de país, diferente a aquel privatista de las políticas neoliberales, diferente también del Estado de Bienestar de los ’50?

Asumir la complejidad de este momento con alegría y generar las herramientas adecuadas para hacerlo también es parte de la historia que viene.

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