jueves, 12 de julio de 2012

Logística y Digestión

Desde hace unas semanas, y con la cabeza puesta en las vacaciones de invierno, el museo se viene haciendo una pregunta: ¿Cuántas ruedas tiene un camión? Se sabe: diariamente entran al puerto decenas de camiones procedentes de la zona. Pero lo que quizá se sabe menos es que en esa dinámica exportadora tienen un rol decisivo los hombres que horas -y a veces días- antes se suben a un camión, combinan diversas rutas y claro, también se alimentan.

En eso se detiene, justamente, Ubaldo Enrique Córdova (Allen, Río Negro, 1952), quien se vinculó con los camiones primero acompañando a su papá, luego a su primo Juan y finalmente, a partir de 1993, como camionero a tiempo completo. Cuando trabajaba con el cereal la mayoría de los camioneros querían ir conmigo; parecía una mujer. El dueño del camión preguntaba ‘¿Qué tiene Córdova?’, porque todos querían venir conmigo, porque cocinaba. Yo abría la caja del camión, levantábamos la lona y refugiados adentro hacíamos comida, guiso, tallarines, tuco… El guiso me salía espectacular. 

El relato de Ubaldo da cuenta de que hablar de un camión es también hablar de un trabajo que se define a partir de saberes tan disímiles como el conocimiento del mapa carretero y la preparación de un guiso. Conocer la forma adecuada de combinar las rutas en un recorrido, o de mezclar los ingredientes en una olla implica un aprendizaje hecho ahí, en la ruta. Un camión tiene dieciocho ruedas.

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