lunes, 3 de septiembre de 2012

Este barrio es mío


Se escucha de fondo “Nene Malo” y “El Empuje” . Hay banderines en la entrada. Más de sesenta chicos del Saladero y Boulevard pintan sobre las paredes de la sede del Programa Envión. Otros corren detrás de una pelota. Al mediodía se preparan hamburguesas para reponer energías. También hay golosinas y juegos. Ese es el clima: hay alegría de hacer, alegría de intervenir el espacio, de hacerlo propio.

Ayer se continuó  la actividad iniciada en las vacaciones de invierno en el marco de los talleres “Chasis, acoplado y 18 ruedas en un lápiz negro” donde chicos del programa Envión Saladero y la Escuela 40 vinieron al museo. En esos talleres los chicos trabajaron, junto al camionero Ubaldo Córdova e  intercambiaron experiencias en torno a los camiones que día a día pasan por el barrio: desde quienes lo ven pasar y desde quién los conduce. Esos relatos se volcaron en historietas y dibujos. Este domingo, pasaron del papel a las paredes en una pintada colectiva que incluyó más de sesenta chicos de todas las edades. Pintar camiones, y las historias que hay en torno a ellos tiene que ver con resignificar esa experiencia, ponerla en valor: se dibuja porque se cuenta y porque también se quiere transformar.  

Ayer, en la sede de Envión, ubicada entre la torre de la Ex JNG y el tendido ferroviario por el que pasan cientos de contenedores, se ve la acción del Estado, articulando, trabajando, potenciando la iniciativa de los chicos y vecinos, en un camión pintado entre todos en las paredes del barrio.

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