viernes, 2 de noviembre de 2012

El límite como posibilidad

Acaba de terminar un nuevo taller del proyecto “Manzana y Estado”, a través del cual el Museo y el Colegio Mosconi vienen indagando la compleja relación entre el puerto, el Estado y la industria en White. Esta vez, la propuesta consistió en interrogar la presencia (o ausencia) de límites entre el barrio 26 de Septiembre y el polo petroquímico más grande de la Argentina. La pregunta suponía, por supuesto, abordar el concepto mismo de límite. Un límite es una posibilidad, dijo Gabriela, una de las docentes. En el aire no hay límite. Si estás en el barrio y  cruzás la calle, el aire sigue siendo el mismo, explicó Anabela, señalando una forma concreta en la cual se observa esta cuestión. Hay límite porque es privado, indicó Facundo y Candela aclaró, rápidamente: Con el aire hay límite, pero con la plata no. Para los chicos que viven en White, la existencia de un límite es una cuestión compleja: es algo que se vive, se experimenta, y sobre lo cual se toma posición. Un límite, entonces, es una cuestión histórica. Allí, en su posibilidad, se pueden detectar las transformaciones en el vínculo entre el Estado y la industria.
Pero esta interrogación fue solo el inicio, porque después de las especulaciones había que pasar al armado de un itinerario particular que permitiera dar respuesta a la pregunta inicial. Mientras los chicos hacían las propuestas, Bianca trazó sobre un plano de la Dirección de Catastro el recorrido que el viernes que viene, en el cierre del proyecto anual, convertirán en una práctica concreta sobre el espacio. Lo que hoy se pensó y se discutió, el 9 de noviembre se va a caminar.

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