miércoles, 28 de marzo de 2012

Caminar con papel y birome



Este es el texto que escribió el narrador Federico Falco (Córdoba, 1977) luego de hacer una caminata por el puerto y que leyó en el cierre del Festival FILBA de Literatura Nacional:


San Silverio

Como en La dolce vita, cada noviembre, en el puerto, / los pescadores izan a San Silverio con una pluma / y lo dejan bambolearse un rato sobre el muelle y el agua, / sobrevolar los contenedores opacos, / el polvo de las cerealeras, / el aire con aroma a bizcochuelo dulzón y quemado de la fábrica de aceite.


Hasta que el santo no está recubiert
o por una capa suave de ese talquito blanco que también se detiene sobre las margaritas y sobre los techos de White, / no hacen que el guincho gire / y descienda sobre la cubierta de un barco –el guardacosta de la Prefectura.

Entonces zarpan. / Llevan a San Silverio de paseo por la ría / lo custodian con una procesión de lanchas amarillas.


El santo, recién pintado, con el manto rojo al viento / y amurado a las bancadas de un bote también rojo a más no poder, / popa y proa rebalsando de claveles rociados de agua bendita, / se deja arrastrar al ritual anual sin decir palabra / ni arriesgar gesto.


Cuando están lejos del puerto y de su run run constante de molienda / que ya todos confunden con silencio, / las lanchas detienen sus motores y San Silverio siente el oleaje / y recuerda la vida sobre el agua.


Le piden que calafatee con bendiciones sus bodegas, / que aleje las tormentas, /que peine la redes, disponga el cardumen y ayude a que la pesca siga, / que facilite el trabajo, / que obre milagros para que no vengan lanchas ajenas al mar de Bahía, /
que la madera no se pudra, / que salgan los permisos, / que no les cierren el puerto,/ que todo de alguna manera siga / como el primer día, / el del arribo/ igual a como era todo / en la isla arcaica, / en el país lejos.

Deslizan sobre el agua coronas de palmas y claveles blancos, / ramos de gladiolos, / de margaritas, / de crisantemos.


En el agua turbia de la ría hay: / durezas de cangrejos trituradas y pulidas por el ir y venir de las mareas, / pellets de maní y girasol ensopados hasta volverse rancios, / granos de soja pipudos de humedad, / plastiquitos, botellas de coca, envases de aceite que alguna vez parieron las petroquímicas de la bahía / y que alguien usó y tuvo en sus manos / y llevó a su mesa y apoyó sobre el hule de su cocina / y convirtió en basura / y ahora vuelven / remontando la ría, los envases, / flotando culo al sol, persiguen el olor metálico y magnético del polo, / las llamas de las chimeneas altas, dibujan su cruz del sur / como pescados devueltos al agua vienen a buscar el vientre / el abrazo de sus madres metálicas.


En el agua de la ría hay barro y sedimento que las dragas no dejan descansar en paz / y flotan las ofrendas a San Silverio, / los cabos d
emasiado verdes de los crisantemos escorados, / pétalos sobre los remolinos de las barcas.

Son flores para los muertos que se tragó el mar y encargos para San Silverio, / porque si no es él, qué santo intercederá para que sus almas decanten en alguna poza profunda / adonde no llegue quilla a perturbarlas.

Los pescadores dejan las ofrendas, encienden los motores, / la procesión enfila de regreso al puerto, / frente a los ojos de yeso de San Silverio pasan los castillos desguazados; / las playas ferroviarias vacías de maniobras; / los elevadores sin estibadores; / los transatlánticos que sólo atracan por un ratito / los marineros que nadie conoce, porque ya no bajan a puerto ni para ir de putas, / ni para cortarse el pelo; / el acero inoxidable que, puro engranaje y botones, trabaja noche y día sin que casi nadie trabaje adentro.

Esa sumatoria y otras cosas, / es el paisaje / la línea de costa.

San Silverio no hace nada, los mira, quieto.

sábado, 24 de marzo de 2012

Pañuelos (de estibador y blancos)


















También se puede hablar del golpe del ’76 desde la mirada de los estibadores del puerto de White, entre los cuales estaba Oscar Reynafé (Córdoba, 1951), que contó esto en la Cocina del Museo en 2008 y lo volvió a contar ante el Tribunal Oral Federal que juzga los crímenes de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura:

Cuando cayó el gobierno peronista, en el ’76, yo fui encarcelado en la Base Naval de Puerto Belgrano. Yo salí encapuchado de acá. Vine a preguntar por qué estaba detenido un hermano mío. Cuando llegué me dicen: “Queda a disposición del Poder Ejecutivo Nacional”. Entonces quedamos los tres hermanos detenidos. Nadie te informaba nada, a mi mujer nadie le decía, a mi hijo tampoco. En la Base Naval había una luz muy potente y el mar rugía abajo. Te decían: “Si te movés, te largo”. Ahí perdías la noción del tiempo. Habremos estado una semana, diez días. Cuando salimos nos agarramos de la pared. Algunos muchachos después dejaron de venir al puerto.

Oscar había sido delegado sindical de los estibadores y se identifica como peronista. En 1966, los portuarios habían hecho una huelga grande contra las medidas de racionalización laboral implementadas por Onganía. No es difícil encontrar ahí el antecedente del modelo económico que implementaría la última dictadura diez años después: un “puerto moderno y eficiente” es un puerto con pocos trabajadores dóciles que no defienden sus derechos.


Hoy, el Estado pretende garantizar esos derechos, y también permite volver a contar historias como las de Oscar; no para recrear un pasado sino como un acto de justicia en el presente. Ahí, en ese buque naval, pero sobre todo acá, en el relato, hay un indicio para pensar: No perdamos la noción del tiempo.

miércoles, 14 de marzo de 2012

La memoria se usa

Ni bien pasa algo, empieza a construirse la memoria. Para muchos trabajadores y vecinos de White, la explosión de la galería de embarque del elevador nº 5 es algo más que un accidente o incluso que una tragedia. Es el final de una forma de trabajo que había organizado sus vidas por varias décadas: En la Junta llegaron a trabajar mil personas. Después fue la explosión. Había muchos intereses... comenta Raúl “Mumi” Alonso (Ing. White, 1957), quien trabajó en la empresa estatal entre 1976 y 1987. Pocos años después, la extracción del muelle de hierro y el dragado a 45 pies preparaban la reconversión del puerto estatal en puerto multinacional.

La Junta de Granos había sido creada por el gobierno conservador en 1932 para proteger las ganancias de los productores, luego de que la crisis del ’30 modificara el negocio exportador que había funcionado, aparentemente, tan bien durante las décadas anteriores. En los años peronistas se convirtió en el IAPI (Instituto Argentino de Promoción del Intercambio), el organismo que financió la industrialización del país cambiando granos por máquinas. Pero las funciones que más perduraron fueron las de establecer precios sostén, que garantizaban una ganancia mínima a los productores, y fiscalizar el transporte y el comercio cerealero. En 1991 fue liquidada, y sus instalaciones (silos de campaña, elevadores) vendidas o concesionadas a grandes multinacionales.

Hoy, cuando los límites y las funciones del Estado parecen estar nuevamente en discusión, ¿no habrá que volver a ver, en el ’85 y lo que vino después, no solo los cambios que explican en buena medida la estructura económica, sino también una estrategia posible, inscripta en las coordenadas del presente?

martes, 13 de marzo de 2012

Acerca del banderín de la draga 255-C

Buscando y preparando los materiales para el proyecto de este año, en un cajón de la Dirección Nacional de Vías Navegables aparecieron dos banderines de fines de los ’60 y principios de los ’70. En ellos se lee la frase “aguas profundas”, que hoy se asocia con la gestión no estatal, la concesión de los muelles a grandes multinacionales y la privatización de los servicios portuarios.


Sin embargo, estos banderines parecen poner en duda esa relación “natural”. Ambos corresponden a la etapa en la cual el dragado lo hacía el Estado. En el primero, la palabra “operativo” y el color de fondo pueden asociarse con las condiciones políticas del momento. En el segundo, llama la atención la centralidad que tiene la sigla de la dependencia estatal y la bandera argentina en el margen izquierdo.


¿No está ocultando el uso actual de la frase “puerto de aguas profundas” el rol que tuvo el Estado como promotor del desarrollo portuario hasta mediados de la década de 1970? Si la relación entre el crecimiento del puerto y su gestión está saturada de historia, ¿será posible reconocer en su dinámica, también lingüística, las potencialidades de un proyecto alternativo al neoliberal?

lunes, 5 de marzo de 2012

¡Si en White dicen que es carnaval, vos apretá el pomo!

Si no fuiste uno de los miles que vinieron el sábado al anfiteatro Tulio Angelozzi, podés ver acá uno de los videos que se pasaron en una noche de carnaval que incluyó espuma, disfraces, hamburguesas, helados, murgas y mucha alegría.