lunes, 30 de julio de 2012

Camiones en cuadritos

Más de 50 chicos del barrio Saladero que participan del Programa Envión estuvieron en la Cocina del Museo compartiendo parte de su experiencia cotidiana –el paso incesante de camiones por el barrio- a través de relatos, dibujos e historietas.

Con el acompañamiento del ex camionero Ubaldo Enrique Córdova se generó un cruce de miradas y perspectivas: la mirada desde abajo del camión, de quienes los ven pasar con toneladas de cereal, electrodomésticos, materiales de construcción, combustibles; de quienes observan como algunos son barreteados y sus mercaderías circulan por distintos lugares o como las boquillas se abren y el cereal se junta en bolsas para venderlas más allá del circuito convencional.

Y la mirada desde arriba: del que maneja durante horas y trata de no dormirse para no pisar la banquina, del que cocina entre carga y descarga, del que explica las diferencias entre un “cerealero”, un “mosquito” o un “zeppelin”.

En parte ahí estuvo la potencia del taller, en ese cruce pleno de tensiones y de preguntas que siguen resonando. ¿Qué pasa si el camionero llega a destino con la mitad de la carga? ¿El camionero es también mecánico? ¿Y cocinero?

Y así, con la cabeza llena de preguntas, vuelven los chicos al barrio después de ser los protagonistas privilegiados de una experiencia articulada entre dos espacios que da cuenta de los nuevos roles que se están construyendo desde el Estado.

miércoles, 25 de julio de 2012

De la ruta al papel

Carne. Cerveza. Gaseosa. Garrafas para cocinar. Ladrillos para construir casas. Madera. Productos lácteos… Así, con una lista interminable de productos cargados en camiones que fue llenando la mesa-pizarrón de la Cocina, empezó el primer taller de vacaciones de invierno, en el cual cerca de cuarenta chicos de la Escuela n° 40 del barrio Saladero se animaron a hacer historietas con todo lo que saben por vivir a metros de la playa de camiones de la ex Junta Nacional de Granos y de la ruta por la que diariamente pasan miles de toneladas de cereal rumbo al puerto. Para eso, contaron con la ayuda del camionero Ubaldo Córdova, quien charló con ellos sobre la vida a bordo de un camión y hasta preparó una pequeña lámina con distintos tipos de camiones, que fue pasando de mesa en mesa mientras los chicos hacían las historietas. Después de dos horas de trabajo, cuando casi todos habían terminado, llegó el turno de la merienda: un vaso de leche chocolatada y un alfajor. La leche, el cacao y los alfajores habían sido transportados también en camiones, pero además, la merienda fue tan rápida como “comida de camionero”.

jueves, 19 de julio de 2012

Cerri en White


Domingo a 220

En el marco del proyecto Puntos de Cultura el museo se pregunta: ¿Es histórica la idea de industria? Empezando por entrevistar a reposteras, electricistas y vecinos sobre las percepciones de la industria desde sus cocinas: ¿Cómo vivieron la incorporación de electrodomésticos? ¿Cómo ven la industria desde su trabajo hoy? ¿Se ve igual que antes de la instalación del polo petroquímico? ¿Cuál es y cuál fue el rol del Estado en esa relación entre polo y pueblo? ¿Y cómo se articula todo esto en la cocina? ¿Se puede ver en una licuadora?

Vení a la cocina este domingo y llevate alguna de estas preguntas en los primeros panfletos del proyecto “La cocina llena de enchufes”. Y de paso, podés responder vos: ¿Qué te acordás de la heladera Siam “Bolita”?

En la mesa, la cocinera Mónica Fernández de Montero, que viene desde Cerri y trae, además de mini tartas y mini pastafrolas, un documental en el que ella y otros vecinos hablan de Cerri: “Yo soy C.A.P.”, realizado por K688 y el Instituto Cultural para el 136º aniversario del pueblo. El resto de la tarde sigue Rubén Castro en concierto, con su teclado también enchufado.

jueves, 12 de julio de 2012

Este domingo


Logística y Digestión

Desde hace unas semanas, y con la cabeza puesta en las vacaciones de invierno, el museo se viene haciendo una pregunta: ¿Cuántas ruedas tiene un camión? Se sabe: diariamente entran al puerto decenas de camiones procedentes de la zona. Pero lo que quizá se sabe menos es que en esa dinámica exportadora tienen un rol decisivo los hombres que horas -y a veces días- antes se suben a un camión, combinan diversas rutas y claro, también se alimentan.

En eso se detiene, justamente, Ubaldo Enrique Córdova (Allen, Río Negro, 1952), quien se vinculó con los camiones primero acompañando a su papá, luego a su primo Juan y finalmente, a partir de 1993, como camionero a tiempo completo. Cuando trabajaba con el cereal la mayoría de los camioneros querían ir conmigo; parecía una mujer. El dueño del camión preguntaba ‘¿Qué tiene Córdova?’, porque todos querían venir conmigo, porque cocinaba. Yo abría la caja del camión, levantábamos la lona y refugiados adentro hacíamos comida, guiso, tallarines, tuco… El guiso me salía espectacular. 

El relato de Ubaldo da cuenta de que hablar de un camión es también hablar de un trabajo que se define a partir de saberes tan disímiles como el conocimiento del mapa carretero y la preparación de un guiso. Conocer la forma adecuada de combinar las rutas en un recorrido, o de mezclar los ingredientes en una olla implica un aprendizaje hecho ahí, en la ruta. Un camión tiene dieciocho ruedas.

miércoles, 11 de julio de 2012

Batidora y Puerto Nacional

Eléctricos y domésticos, ya en su nombre están ligados a la energía que los mueve. Es por eso que las preguntas sobre electrodomésticos en la cocina se conectan con el saber de un electricista. Como Héctor “Pamperito” Pérez (Gral. Acha, La Pampa, 1936), que trabaja como electricista en White desde los años '80.

En 1959 entró a trabajar en la Administración General de Puertos: Me acuerdo siempre que el jefe mío me dijo: “¿No te animás a agarrar de medio oficial electricista?” Así empezó su oficio; más tarde abrió un negocio de reparaciones eléctricas en White, junto con un compañero de trabajo.

Llegaban las vecinas con una tostadora rota, o una plancha que no andaba y “Pamperito” podía repararlas con el mismo destornillador que usaba en el puerto:  Estibadores conozco un montón, pero cómo se llaman no sé. Vos tenías un buque trabajando y se paraba el guinche. Llamaban al electricista, entonces ibas vos... Había tipos parados en tierra y tipos parados a bordo. Y todo el mundo estaba esperando a ver lo que vos hacías. Por eso te conoce todo el mundo. Una historia de vida y de trabajo que hace inseparable los 220 voltios de una licuadora de los 380 voltios de un guinche del Puerto Nacional.

lunes, 2 de julio de 2012

YPF, el Estado también se cocina

Ya estaban sentados algunos chicos en la Cocina cuando llegó Raúl Gertiser, ex trabajador de YPF, con una bolsa de la que fue sacando una serie de botellas de plástico en las que se leía, por ejemplo, “CS Cañadón Seco – Caleta Olivia – S = 0,895”, “NRN Neuquén – Río Negro. Cuenca Neuquina. S =0, 855 – 0, 860”. Raúl había preparado especialmente muestras de petróleo de distintos yacimientos para usar como recurso didáctico en el taller. Así empezó el encuentro, que se propuso abordar la historia y el presente de YPF, la empresa creada por el Estado en 1922 para explotar el petróleo del territorio argentino, privatizada en 1998 y renacionalizada hace unos pocos meses. Ahí, en esas pequeñas botellas preparadas por un “ypefiano” –tal como se identifican a sí mismos los ex trabajadores de la empresa- se concentran noventa años de historia y de presente, que fueron pasando por las manos –¡y por las cabezas!- de los chicos y de los docentes.


Cuando llegaron Walter Veppo y Miguel Ángel “Tula” Melcon, también ex trabajadores de la empresa, los chicos del Mosconi empezaron a hacerles preguntas relacionadas con su historia laboral. A partir del diálogo, se fueron definiendo las particularidades del trabajo en una empresa pública: YPF era treinta, treinta y cinco mil empleados; era una familia. Estábamos en nuestra casa. Algunos la llamaban la ‘mamá YPF’. Teníamos nuestro buen trabajo, nuestra excelente obra social, mucho turismo. Hasta que en la década del ’90 fue privatizada, la energía, que es un tema estratégico, totalmente, contó Veppo, quien ingresó en la empresa en 1969 y estuvo a cargo de la planta de Puerto Rosales hasta la privatización. Trabajar en YPF implicaba estabilidad y bienestar para los trabajadores y sus familias, pero también tenía un sentido estratégico: el petróleo es un recurso básico para el funcionamiento de un país. Por eso los ex trabajadores coincidieron en que la privatización fue negativa: YPF no se podía privatizar, opina “Tula” Melcon, hijo de ypefiano y criado en la primera casa whitense que tuvo un televisor, allá por la década de 1960. Si estábamos mal, bueno, vendíamos el 40 por ciento, el 45, pero nunca así, todo, cosa que si vos tenés más del 50 mandás. Por eso está bueno que vuelve a ser nuestra. Hay que ver cómo se maneja. 

Finalmente, Gertiser llamó la atención sobre el nombre de la escuela que estaba participando del taller: Lo importante, chicos, y que hay que destacar es el nombre que lleva la escuela de ustedes, y resumió enseguida el rol del general ingeniero Enrique Mosconi en la historia del petróleo argentino. Hablar de YPF es hablar del trabajo en una empresa pública, es hablar del sentido estratégico de ese recurso para el desarrollo, pero también es hablar de una escuela pública. En definitiva, es hablar del Estado, con sus complejidades, sus transformaciones, pero sobre todo: del Estado como una construcción histórica. Después de haber conversado y debatido durante una hora y media, llegó el turno del desayuno. Sí: el Estado también se cocina.