lunes, 28 de enero de 2013

La obra


En una pequeña noticia publicada el 17 de marzo de 1951, el diario whitense “La Obra” daba cuenta de que el pedido del Club Ferrocarril Roca de construir un puente peatonal entre el Boulevard Juan B. Justo e Ingeniero White había sido trasladado de la Fundación Eva Perón al Ministerio de Transportes de la Nación. Este es uno de los tantos pedidos que distintas organizaciones locales hicieron al Estado para que fuera posible cruzar sin riesgos la parrilla ferroviaria que, ya desde su misma construcción a finales del siglo XIX, delimitaba y condicionaba el desarrollo del pueblo. Sin embargo, supuso una serie de articulaciones que no pueden pensarse al margen del momento histórico en que fue efectuado: el peronismo.

El reclamo da cuenta de un vínculo particular, que sin duda puede rastrearse en la visita de Eva Perón a Bahía Blanca e Ingeniero White tres años antes, poco después de la nacionalización de los ferrocarriles. Es precisamente sobre esa relación que se articula la demanda: el puente era una necesidad (y un derecho). Pero la respuesta que obtuvo el Club Ferrocarril Roca fue en otro sentido: hacer el puente era una política de transporte, no una política social. Quizá por eso no prosperó el pedido: ¿qué prioridad tendría para el tráfico ferroviario hacer la obra?

Esta hipótesis es útil para pensar cómo se justifica el puente hoy, cuando está concretado. Hasta ahora, y teniendo en cuenta también los pedidos de la Sociedad de Fomento de White en 1949 y del concejal Mario Sclavi en 1961, la obra fue considerada una “cuestión ferroviaria”. Hoy forma parte del Plan Director, un programa de infraestructura para White. ¿Será que tuvo que ser pensado y ejecutado como una obra pública para que sea, finalmente, una realidad?

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