viernes, 26 de abril de 2013

¿Cuándo empieza el Saladero?

La historia “tradicional” suele valorar como instancia decisiva el origen, el principio de las cosas. De ahí que cualquier historia -por ejemplo, la de una ciudad- tenga que empezar con una fundación, con un fundador con nombre y apellido, o con un hecho aislado antes de lo cual no había nada. En esta mirada de la historia se basan muchas de las acciones cotidianas en las que se pone en escena el pasado: los aniversarios, las efemérides, los monumentos a los fundadores. 


Desde hace unos días, el Museo está juntando materiales sobre el barrio Saladero para trabajar con un grupo de estudiantes de Medicina coordinados por un docente de esa carrera y trabajador de la Unidad Sanitaria de ese barrio. ¿Cuándo empieza el Saladero? El nombre remite a un tipo de industria de exportación que producía fundamentalmente tasajo (carne salada) que servía de alimento a los esclavos de las colonias europeas en Centroamérica. En agosto de 1884, los empresarios Casey, Cambaceres y Gómez instalaron junto a la desembocadura del arroyo Napostá el Saladero “Bahía Blanca”. Pocos meses antes –en abril- la ciudad quedaba conectada por el transporte ferroviario, instrumento clave para la inserción del país (y de Bahía Blanca) en la economía mundial como proveedor de materias primas -en particular, cereales y carnes. A fines del siglo XIX, los saladeros serían desplazados por los frigoríficos; por eso, podría pensarse que instalar un saladero en ese momento era un emprendimiento anacrónico, y ese desajuste temporal tal vez persiste –y aun con mayor intensidad- en el nombre del barrio.

A partir del saladero, otras industrias complementarias como fábricas de jabones o de velas se instalaron en el lugar. ¿Podría ser 1884 la fecha de “fundación del barrio”? ¿Fue así, de la noche a la mañana que se instaló el saladero en ese lugar? ¿No habría que pensar en los materiales, y sobre todo, en los trabajadores que demandó su construcción? En una ciudad que aun no había recibido el fuerte impacto de la inmigración ultramarina, ¿es posible que indígenas o descendientes directos de ellos hayan participado de las obras? Con estas preguntas, la idea de un principio único, homogéneo y bien delimitado parece ilusoria. ¿No habrá que desplazar la mirada a los procesos, a las continuidades, y no solamente a los hechos y rupturas? Así, por ejemplo, podría verse que en 1881 se iniciaba la construcción de un muelle de madera que serviría para la futura exportación del saladero. 



miércoles, 17 de abril de 2013

¡Más papeles públicos!

Dos publicaciones nuevas. Para que descargues, leas de la computadora, imprimas, hagas copias, trabajes en el aula, las mandes por mail o las compartas por facebook. De la Ria a la Panza (2001) y Pizzas estadísticas (2009). Dos publicaciones para que, entre otras cosas, veas que la compleja producción portuaria ¡empieza en el estómago!

jueves, 4 de abril de 2013

La freidora en Semana Santa



Cada Semana Santa en White se celebra la Fiesta Nacional del Camarón y el Langostino. Gran parte de la comunidad está involucrada en ella, desde instituciones, comercios, servicios, presentaciones musicales o simplemente acercándose al anfiteatro para escuchar música, participar de actividades, comer pescado. Sí, kilos y kilos de pescadillas, corvinas, calamares, camarones y langostinos que se procesan, venden y consumen en esta fiesta.

Es que más allá de la celebración religiosa, Semana Santa es para la mayoría un período de cambio en la rutina alimentaria y de consumo: Vecinas que preparan huevos de pascua, otros que salen a comprarlos, alguien que busca la receta de la rosca de pascua en internet, el camión del pescador pasando con altavoz por los barrios.
En el barrio Mapuche vive Francisco Cabeza, ferroviario jubilado, guitarrero y cantor. En Semana Santa se pone en valor su saber de cocinero de pescado para grandes cantidades adquirido en cantinas, instituciones y fiestas de White durante años. Unos días antes empieza a sonar el timbre de su casa. Son vecinos que quieren encargarle pescado para el fin de semana. Desde entonces su casa se transforma en un espacio de elaboración de alimentos muy complejo; con una organización propia que incluye la toma de pedidos, las compras, el almacenaje, procesado y varias tandas de horneado, fritura y fuego bajo una paellera gigante.

Entre recetas rabas, calamares rellenos y cazuelas de mariscos está “Delicias marinas”, una de su invención. La copia en un papel como regalo al museo para que circule más allá del barrio y la familia, más allá de esta semana y de las rutinas alimentarias, porque rica le sale todo el año.