martes, 27 de agosto de 2013

Papeles de Andrija III

En el año 1925, Andrija Domijan intercambió  una serie de cartas con el Consulado del Reino de los Serbios, Croatas y Eslovenos. Escritas en croata, quedan en el archivo del museo las respuestas del Consulado al  llamado de Andrija de su esposa e hijo.

Se denominaba llamado al pedido de arribo de la familia de un inmigrante a la tierra emigrada. El Consulado determinaba que debía estar asegurado por las condiciones patrimoniales o por sus ingresos para mantener a su familia en este destino.

Andrija vivía en Argentina desde principios de siglo. Desde 1912 trabajaba en la empresa inglesa Ferrocarril Sud en el Puerto de Ing. White.Recién 13 años después, por medio de estas cartas, el Consulado detalla el costo de los trámites de arribo de su familia. Su trabajo de albañil y luego su ascenso a capataz en F.C.S. le brindaría el sustento económico para concretar el llamado.

Los vínculos familiares no se pueden separar del trabajo diario. La producción es parte de la vida cotidiana.
 

martes, 20 de agosto de 2013

Papeles de Andrija II


Hace unas semanas, el Área Archivos empezó una investigación en torno a una caja con papeles de Andrija Domijan, inmigrante croata.

 Dos de esos papeles escritos en croata marcaron un límite para las posibilidades de seguir investigando: era necesario traducirlos. Preguntando al Centro Croata de Bahía Blanca, que este año participa de actividades de la Cocina, el museo se puso en contacto con Stjepan Dzal, otro inmigrante llegado a la Argentina en 1948.  Con 7 años de edad y escapando de la guerra tras el paso por campos de concentración junto a su familia; hoy vive en el barrio Villa Mitre junto a Marta, su esposa.

En un museo comunitario los documentos, objetos y fotos se re-significan y cobran sentido por la participación de los vecinos, que aportan sus saberes y experiencias a través de testimonios y relatos.

Gracias a lo que Stjepan recuerda del croata y a su habilidad para usar el traductor de Google on-line, esos papeles inaccesibles se volvieron materiales útiles para el museo (para investigar, cruzar con otros archivos, trabajar en el Área Educativa, articular con la Cocina) y para quienes quieran consultarlos (estudiantes, el Centro Croata, investigadores y vecinos).


viernes, 16 de agosto de 2013

Mesa y canciones croatas

Este domingo desde las 15.00 hs el Centro Croata se acerca a la cocina con una mesa que pone en práctica  las recetas que preparaban padres y abuelos, recuperadas de memoria o después de buscar en internet ¿Cómo se hacía la debostorta? ¡Todos invitados a preguntar a los integrantes del Centro Croata este domingo!  

jueves, 15 de agosto de 2013

Papeles de Andrija. Un archivo como material de trabajo.


Un relato, una fotografía o un documento, antiguo o actual, nuevo o usado es un material para trabajar. En fin, cualquiera sea su apariencia, se usa: se desarma, trasforma y se vuelve a componer porque así se lo analiza, articulándolo con procesos y contextos más amplios, para interpretarlo más allá de su historia particular.

Es el caso de este pequeño papel manuscrito que se encuentra en una vitrina del museo, donde aparecen palabras como “yeso”, “viga”, “listón”, “moldura”, “buque”, “combustible”, “buje”, entre otras, primero en castellano y después en croata.

¿Quién las escribió?¿Por qué? ¿Por qué esas palabras y no otras? ¿En qué contexto particular tienen sentido?.

Las palabras forman parte del mundo de una persona; en este caso, dan cuenta del mundo de un inmigrante croata llegado a la Argentina y, posiblemente, de uno de sus primeros entornos: el espacio de trabajo.

El papel  tiene la firma de Andrija Domijan, un croata que llegó a Ing. White a principios de siglo y desde 1912 trabajó en la empresa inglesa Ferrocarril del Sud. Andrija (o Andrés Domian, como fue traducido al castellano por la misma empresa), trabajó como albañil construyendo parte del tendido de vías férreas que comunicaban distantes regiones del país, como el interior de la Pampa agrícola y el puerto de White.

Así, el “yeso”, la “viga” o el “listón” pasaron a ser parte del entorno cotidiano de Andrija, pero además, fueron los materiales concretos sobre los cuales se asentó el modelo agroexportador que insertaba a la Argentina en el comercio internacional a principios de siglo XX.

El acto de sentarse a escribir una lista de palabras en lápiz, renglón por renglón, para incorporar el nuevo y ajeno idioma, estaba ligado a su trabajo diario de preparar hormigón armado.

martes, 13 de agosto de 2013

El primer libro del mundo sobre repasadores






¿Cómo presentar un libro de un museo comunitario? ¿cómo, si es un libro sobre repasadores de distintas cocineras, cocineros, docentes, vecinos y grupos de trabajo? para el Museo la respuesta siempre está cambiando, moviendo a preguntar más.

El  domingo 14 de julio presentó en su Cocina Tendal de repasadores, una publicación sobre esa herramienta fundamental en la que se articulan desde experiencias personales, trabajos cotidianos, hasta la historia de la industria textil en el país y el mercado mundial (Sí, es el primer libro sobre repasadores del mundo).

Para conocerlo se acercaron muchos de los involucrados en el “Proyecto Repasadores” quienes pudieron ver un tendal con sus trapos de cocina, tomar una copita de vino dulce y llevarse un libro de regalo.

Fue parte de la presentación que el equipo del museo cuente a todos el proceso de trabajo previo, iniciado hace 3 años (porque la publicación es producto de un proyecto mayor con entrevistas, recopilación de materiales y muestras).

Gabriela Rodríguez, una docente y vecina de White, contó qué pensó después de leer el libro y Nancy Clementis, cocinera y profesora de historia, preparó su mesa de tartas frutales muy cerca del repasador que bordó de chica; el grupo Babel aportó su música en vivo y las integrantes de la Asociación Amigos prepararon chocolate ¡con repasadores en pleno uso!


Y como en todas las presentaciones del Museo, en esta también pasaron cosas inesperadas: el cocinero y cantor Francisco Cabeza llegó con un regalo: dos cajas de tortafritas, recién hechas. Y Graciela Discioscia, una de las cocineras de las “Cantinitas del puerto”, trajo como donación el repasador que faltaba. Ese con el que frieron kilos de pescado antes de dejar el paño así, gastado y roto por el uso.

Si querés conseguir el libro, date una vuelta por el Museo del Puerto, de lunes a viernes de 8:00 a 13:00 o sábados y domingos de 15:00 a 19:00 hs. ¡Ya quedan pocos!

martes, 6 de agosto de 2013

Estado al plato

Ayer a última hora de la mañana pasó por el museo Néstor Alfieri, trabajador de remolcadores jubilado y vecino de Ingeniero White. Trajo el objeto del que nos habló en varias oportunidades: un plato de la Flota Fluvial del Estado, la empresa pública que hasta 1981 se hizo cargo del remolque de buques en los ríos y puertos de la Argentina. El plato tiene que ver directamente con su oficio a bordo de los remolcadores de la Flota Fluvial: marinero cocinero. Venían platos, repasadores, cubiertos, todo de la Flota. La vajilla formaba parte de las condiciones de trabajo que el Estado garantizaba a los trabajadores que realizaban una tarea fundamental para el comercio de nuestro país. Néstor contó que cada objeto era inventariado y, por lo tanto, había que consignar la rotura eventual de cada pieza, algo cotidiano si se piensa que día a día comían hasta doce marineros a bordo de un remolcador. En 1981, Martínez de Hoz, ministro de Economía de la última dictadura, inició el proceso de liquidación y privatización de la Flota Fluvial del Estado, en el marco de una política que se profundizaría años después. Cuando algunas de sus embarcaciones fueron transferidas a la empresa Satecna, los bienes, entre los cuales estaba la vajilla, no fueron inventariados. Eso le permitió a Néstor llevarse uno a su casa, teniéndolo guardado por casi treinta años. Hoy, el plato vuelve a formar parte un inventario, esta vez, de un museo del Estado.