miércoles, 27 de mayo de 2015

Hacerse cargo de lo que pasa y ¡poner la oreja!


Ayer, desde muy temprano, el ingreso al puerto se colmaba de autos, trabajadores, cubiertas  encendidas y humo negro. El Sindicato de Aceiteros iniciaba su 23º día de paro.
A la vez, el museo recibía a chicos de 4º y 5º  del Secundario, del Colegio Rosario Vera Peñaloza, junto con las docentes Mercedes y Sandra. Ellos estaban estudiando  el modelo agroexportador en el aula y hoy, en el puerto,  algo en torno a ese modelo, se hacía presente.  

¿Cómo se puede entender un modelo económico, sin conflictos laborales? ¿Son los mismos los de principio de siglo que los de ahora? ¿Cómo son hoy las relaciones entre una empresa multinacional y los trabajadores del puerto de Ing. White? ¿Qué rol ocupa el Estado en esa pugna?
Los chicos interrogaron a Diego y Sergio, trabajadores de Cargill afiliados al Sindicato de Aceiteros, mientas el olor a goma quemada se impregnaba en sus buzos.

Les preguntaron qué es lo que están reclamando y cuál es su situación actual; qué trabajos específicos realizan y cómo son sus condiciones laborales. Escucharon sus demandas y debatieron en torno a cómo es la situación económica tras 23 días de paro: ¿qué pasa con el cereal?, ¿qué pasa con el país?.  En definitiva, se preguntaron quiénes ganan y quiénes pierden en esta disputa, que -tal vez- sea más compleja que el porcentaje salarial exigido.

miércoles, 13 de mayo de 2015

¡Del colectivo a la cocina!

El ciclo  “Del colectivo a la cocina” invita a músicos habituados a tocar sobre ruedas en el recorrido del servicio público de pasajeros, a hacer su repertorio en la Cocina.

¿Qué saberes particulares incluye tocar la guitarra en el pasillo de la 500? ¿Cómo se adapta la voz,  cómo es la relación con el que escucha,  cómo se mantiene el equilibrio del cuerpo?  Éstas y más preguntas  van a responder Diego Prada, Esteban “Colo” Viala Lozano y Marcos Gómez contando su experiencia y cantando en vivo, esta vez entre las mesas.

Este domingo, desde las 15. 


miércoles, 6 de mayo de 2015

¡Acá está, acá está!


dice Joaquín y arranca con ganas, una imagen de la pared.

Durante la semana, el museo recibe a chicos y maestros de Primaria y la propuesta educativa ¡A buscar, a imaginar! los hace trabajar.

Buscar una serie de  imágenes “semi-ocultas”  por las salas,  implica poner en juego todos los sentidos. Porque para el museo aprender implica el uso del cuerpo, por eso caminar, escuchar, tocar, mirar con atención  son formas de conocer. Pero ¿conocer qué?. En principio distintos trabajos del puerto y del pueblo de White, antes y ahora;  o más precisamente, cómo se carga un buque cerealero o para qué servía la tela arpillera.  Se trata de acercarse a la historia concreta  del entorno de los chicos (¿no es Bahía Blanca acaso una ciudad portuaria?, ¿no viven los chicos de White al lado de un puerto que a veces mucho no se deja ver?).

La escuela llama y fija una visita al museo para trabajar, en ocasiones, temas que ven en el aula. Sin embargo,  el museo genera  sus propias propuestas,  reconstruye los temas y amplia el proceso de enseñanza y aprendizaje, sirviéndose de una pala de estibador o de una red de pesca como recursos didácticos.
Joaquín entiende que en el museo puede divertirse, sorprenderse  y competir con sus compañeros, por quien  encuentra primero, la imagen en la siguiente sala. En definitiva, los chicos más que nadie, entienden que desde el juego, también se aprende.