jueves, 18 de junio de 2015

Un archivo como “materia prima”

El museo suele preguntarse por sus archivos; para eso los interroga, los trabaja, los pone en valor y en circulación, fundamentalmente, como elementos de indagación.

Hace un tiempo se acercaron al museo Guillermo y Ubaldo, integrantes del grupo de radioteatro “Encuentro”, para consultar por los libretos de Javier Rizzo: el actor bahiense  recordado por sus emisiones radiales entre los años ´40 y ´70.

A partir de la consulta, el museo se dedicó a acondicionar, limpiar, restaurar y digitalizar los libretos que seleccionaron, entre tantos. Así, los archivos parecen recobrar parte de sus funciones: estar disponibles y dispuestos a ser usados, a ponerse en movimiento.

En este caso, los libretos funcionan como “materia prima” de un grupo de radioteatro, así como de los talleres de PAMI que lleva adelante Guillermo. Cuando comenzamos con todo esto, nos pusimos en campaña de buscar obras. Porque para hacer radioteatro, necesitas un libreto.

La incipiente inquietud de Guillermo y Ubaldo dio lugar a una serie de acciones que involucraron al museo como consultor, facilitador, proveedor de materiales y espacio de actuación. Aquella primera consulta continuó con la presentación del grupo un domingo de mayo, en la Cocina, lleno de gente escuchando radioteatro en vivo y continuará el próximo 26 de Julio, donde se volverán a presentar.


De este modo, los archivos (y por qué no hablar de los museos) dejan de estar guardados para ser usados, cobrando nuevos sentidos. Se ponen en movimiento y no se anclan en el pasado, sino que dialogan con el presente.

En definitiva, trabajan como “materia prima” de usos concretos, que añaden “valor agregado” a la experiencia vital de cada día; como puede ser un diálogo de radioteatro interpretado por adultos  mayores en la Cocina del museo.

jueves, 4 de junio de 2015

Del aula al puerto ¡con todo el cuerpo!


Después de un primer encuentro y de que Agustín cuente su receta de fideos arriba de una lancha pesquera, chicos de 5º grado de la Escuela Nº 70 llegaron al museo: vinieron a conocer más sobre la pesca artesanal en el puerto local.

¿Conocer cómo? A partir de los pies, de la nariz, de los ojos, de las manos, de la oreja, del estómago. En definitiva, saber más sobre la historia y el presente de la pesca artesanal para armar: ¿armar qué? ¡Lanchas pesqueras! Como carpinteros de ribera.

Los docentes Ana y Aníbal trabajan sobre el proyecto “El puerto en el aula”. Los chicos empezarán a construir en grupo maquetas de lanchas pesqueras a partir de cajones de fruta, continuando con lo que comenzó Agustín y su curso el año pasado.

Este año, el museo escuchó sobre el proyecto y se acercó a la escuela, proponiendo hacer el proceso inverso de trabajo. Primero, conocer el puerto (caminando, oliendo, mirando);  después, construir las lanchas en el aula.

Durante la caminata, surgen preguntas como ¿Por qué se le pone nombre a las lanchas? ¿Por qué hay un santo que le dicen “el patrono de los pescadores”? ¿Cómo se pesca arriba de esas lanchas? Ludmila sabe de qué se trata: su papá es pescador y su tío dejó de pescar cuando casi se accidenta y pierde un pie.

Así, la construcción colectiva de las lanchas se carga de nuevos sentidos, potenciando, incluso,  el relato de Ludmila.

miércoles, 3 de junio de 2015

La historia es YA

Alumnos y docentes de la Escuela Secundaria Nº 17, Anexo 2, del barrio Matadero recorrían hoy el museo participando de la actividad “200 años, 4 objetos” cuando un aspecto puntual y siniestro de nuestra historia reciente emergió…

Los chicos vieron por la ventana a un grupo de fiscales, testigos, víctimas y representantes de instituciones participando de una de las “inspecciones oculares en el marco del juicio por los crímenes de lesa humanidad cometidos en Bahía Blanca bajo la órbita de la Armada Argentina”, dado que el edificio donde funciona hoy el museo era una dependencia de Prefectura, cuyo accionar durante la última dictadura militar, está siendo investigado.

El museo incorporó a la actividad pedagógica lo que estaba pasando. La profesora Laura Morales les dijo a sus alumnos: “¿Se acuerdan lo que charlamos para el 24 de marzo?” y a partir de ahí se hizo más densa la experiencia de abordar ese pasado doloroso que recientemente está encontrando un camino de justicia.