jueves, 29 de octubre de 2015

Salir caminando a buscar el patrimonio

Gabriela Gómez nació en Neuquén, pero vive en White desde los 8 años, porque su papá entró a trabajar en el ferrocarril.

Hace una semana, se contactó con el museo para donar unos libros. Bajo una observación atenta, detectó que uno era de la “Casa Ottaviani” de Ing. White y otro del Aniversario 93 del pueblo, en 1978. Ahí, encontró notas sobre distintas instituciones: los Bomberos, los clubes Huracán y Comercial, los Scouts, el Hospital Menor e incluso, una nota sobre la construcción del polo petroquímico titulada “Un sueño largamente esperando”. Supo que podía ser importante conservarlos y, tras el llamado telefónico, fue el museo en busca de ellos.


Tal vez -además de ser importantes por su información histórica- los libros sean la excusa para que el museo llegue a su casa, converse con Gabriela, escuche su historia.

Eso, salir a caminar por las calles de White y conversar, también es hacer un museo comunitario.

lunes, 19 de octubre de 2015

Torta Bomba (para pensar el peronismo)


¿Qué cuestiones supone la propuesta que hace el museo de que distintos docentes usen una torta como “recurso didáctico”?

Que la historia se comprende y se discute no sólo a través de textos y discursos sino que se puede pensar a través de todos los objetos que nos rodean, porque la historia es concreta y material. Que una torta supone un cuerpo que la hace, la comparte y otro que la va a comer. Los cuerpos en acción son los que mueven los procesos históricos. Que una torta supone un momento de encuentro y alegría y ese también es un modo posible de abordar la historia.

Este sábado, a propósito del 17 de Octubre, el museo invitó a María Celia Vázquez (quién a su vez invitó a nuestro compañero Leandro) a pensar una torta en relación al peronismo. María Celia es docente de teoría y crítica literaria en la Universidad Nacional del Sur y trabaja desde hace muchos años con la cuestión peronista.

Ellos plantearon, mientras presentaban la torta, que se trataba menos de ilustrar algún momento histórico del peronismo y más tratar de concentrar la disputa de sus sentidos. Para eso pensaron que la torta debía tener un relleno “pesado” que en este caso fue de dulce de leche y merengue. Es decir que la torta caiga como una bomba reponiendo las bombas literales y metafóricas que el peronismo tiró y le tiraron (bombardeos, “caños”, bombas discursivas). Pero a su vez, que la torta fuese como una bomba también repuso el sentido festivo, el de la democratización del goce que el peronismo generó. Una torta que cae como bomba. Una torta para pasarla bomba.

Ese relleno denso que repone la historia del peronismo se cubrió con una superficie homogénea de fondán naranja, que conducía a una pregunta inquietante sobre el presente: ¿es el naranja el color actual del peronismo hoy? La torta a su vez estuvo decorada con un cotillón que reponía la “fauna peronista”, la animalidad para los antiperonistas, la virtud del “animal político” para los peronistas: un león herbívoro, un pingüino, un sapo, un caballo pinto, un gorila.

Adriana, vecina de White que escuchaba atenta entre las mesas, planteó al abrirse la charla: “el peronismo es uno solo y se va adaptando a la circunstancias”, otra vecina recordó cómo le cambió la vida siendo niña en un asilo y la comida que le daban, un secretario gremial dijo que en el decorado faltó “un camaleón y una yegua”.

La jornada incluyó repartir la torta literal y metafórica, comerla entre todos, mientras la música llegaba de parte de tecladistas que se iban acercando a un “piano abierto” durante toda la tarde.

jueves, 1 de octubre de 2015

De un pellet a un bidón

El sábado 26 fue el aniversario de Ing. White y del Museo del Puerto y los festejos comenzaron –un poco lejos- en Berazategui, terminando el domingo en la Cocina.

El museo, junto a Ferrowhite, participó de la “II Jornada de prácticas comunitarias en museos y espacios culturales” en la ciudad de Berazategui y cantó con los asistentes el “feliz cumpleaños”, compartiendo una torta (¡objeto privilegiado de conocimiento!) en la merienda.

Ambos museos presentaron parte de sus modos de hacer colectivo. Hablaron de prácticas concretas a partir de las cuales se reflexionó sobre cuestiones como: de que hablamos cuando decimos “comunidad”, cuál es el rol del museo como mediador en ella, cómo se articula y negocia con los distintos actores sociales, cómo da cuenta de su pertenencia estatal, cómo aborda los conflictos -inherentes a toda realidad social- entre otros temas.

Además, se reflexionó en torno al concepto de “territorio”. ¿White termina acá nomás en la ría, o mucho más allá, abarcando el mundo?

La charla denominada “De un pellet a un bidón” conecta dos modos de hacer que tienen como punto de partida el Polo Petroquímico y las empresas multinacionales instaladas a pocos metros del pueblo de Ing. White que cumplía ese día 130 años.

El festejo de un nuevo aniversario del Museo del Puerto es una buena ocasión también para pensar y debatir (¡con alegría!) su propia historia.