lunes, 30 de noviembre de 2015

E viva!!!

La festividad de San Silverio incluye pero excede lo religioso. Varias generaciones de whitenses se encuentran en la Parroquia "Exaltación de la Santa Cruz", pero también en las calles y el ex Muelle Nacional, para llevar adelante una celebración singular: el patrono de los pescadores sale de recorrido hasta la ría y se vuelve el centro de un acontecimiento social.

Están los integrantes del Centro Laziale organizando cada detalle, los más viejos pescadores sujetando el carro del santo, el cura de la Parroquia caminado junto a ellos por las calles del pueblo, el camión de los bomberos haciendo sonar la sirena. Están los que hace horas esperan en el muelle tomando mate en reposeras, la voz de Susana Landriscini que vuelve a entonar las canciones que su papá cantaba en la Junta Nacional de Granos, está el güinchero atento al trabajo de mover al santo por el aire hasta la embarcación de Prefectura, los chicos de Montañeros Santa María repartiendo palitos helados, los que sacan fotos con celular, los que gritan cada tanto: ¡Viva San Silverio!

El Museo del Puerto estuvo siempre vinculado a esta festividad, pero es desde 2012 que participa también invitando a un grupo de músicos a tocar en el muelle, mientras se espera la llegada del santo. Desde entonces, la procesión incorporó un paso más a su ritmo habitual: previo a seguir en procesión de vuelta a la Parroquia, el grupo que acompaña a San Silverio frena un instante para compartir una canción. Se trata siempre de un tema musical relacionado con la densidad de su historia. En este caso la tecladista Sarita Cappelletti recuperó el Himno a San Silverio, que algunos escucharon por primera vez y otros se sorprendieron de volver a escuchar después de años, bajo el sol, en pleno muelle.



jueves, 26 de noviembre de 2015

El año se va pero las visitas siguen…

A poco de terminar el 2015, vinieron los chicos de 3º año del Colegio Sarmiento junto a su docente de artística Noelia. Con ella trabajaron en el aula en torno a objetos de la vida cotidiana y por eso estuvieron en el museo (adentro y afuera), para trabajar sobre muchos más.

Muy cerca, en el puerto, encontraron carteles, maíz tirado en el piso, trabajadores en actividad (con mamelucos, cascos y sordinas), diferentes olores (algunos más agradables que otros), y un buque portacontenedores en plena tarea. Los chicos pudieron ver cómo la grúa se movía, maniobrada por un operario, para cargar contenedores en la cubierta.

 Aprender de este modo: salir a caminar y prestar atención a todo lo que nos rodea, requiere después deun tiempo para sentarse, descansar y apropiarse delo visto, olido, escuchado.
Por eso volvieron a la Cocina, a desayunar.

miércoles, 11 de noviembre de 2015

¿Cómo comer una torta dibujada?

En un museo que tiene Área Cocina se presentó el libro "Cocinar y dibujar", de Josefina Jolly, junto al equipo de Galería Editorial y la cocinera Paola Marino. Usos y relaciones entre un lápiz y una cuchara.


Ante la pregunta de cómo hacer circular las recetas que el museo recopila desde 1987, resulta muy útil el método que propone el libro Cocinar y dibujar, donde se interpretan los pasos para preparar una comida a través de dibujos. Por eso el sábado pasado nos visitaron la ilustradora Josefina Jolly y los chicos de Galería editorial: la propuesta fue presentar el libro en un taller abierto, para socializar esa manera de contar recetas.

También fue invitada la cocinera Paola Marino, para explicar cómo hace su “torta de piquitos de chocolate” frente a un grupo de dibujantes, profesores y alumnos de la Escuela de Artes Visuales dispuestos a dibujar cada paso en vivo: porque el dibujo es un modo de conocimiento, que a la vez deja un testimonio material de ese proceso de conocimiento.  Además tiene varios puntos en común con las prácticas de cocina.

Por ejemplo, esa memoria múltiple, que en cocina está hecha de consistencias, olores, sonidos y todo lo aprendido con el cuerpo mientras se cocina, en el dibujo es también la memoria de una técnica, sus movimientos, los miles de dibujos anteriores, toda la información visual que tenemos a disposición en nuestros recuerdos. Además, tanto el dibujo como el acto de cocinar necesitan de una inteligencia programadora, organizadora: considerar tiempos, pasos, uso de herramientas, uso del espacio, planificar para poder inventar. Sí, esa capacidad de imaginar que se acciona en las cocinas cuando falta un ingrediente o se piensa un nuevo modo de presentar un plato, está  también en el dibujo. Las dos con saberes y técnicas puestas en acción para ser modificadas, reinventadas.

El sábado en el museo dibujar fue también un modo de escuchar al otro (una cocinera whitense, que contaba la receta de su mamá), fue un modo de cocimiento. A la par dejó un documento sobre ese proceso: Una mesa llena de dibujos que son testimonios del presente. Con el último trazo llegó la torta, concretamente, para cortar y compartir entre todos mientras sonaba la música de Vieja Vecindad en la Cocina.




viernes, 6 de noviembre de 2015

De La Plata a Bahía Blanca, de Bahía a White y ¡al mundo!

El domingo pasado, vino a conocer el museo un grupo de estudiantes de Historia del Arte de la Universidad de La Plata, junto a la docente Marcela Andruchow de la materia Museología I y II.

A partir de la temática de museos comunitarios, llegaron el sábado a Bahía. Luego de recorrer la ciudad y visitar Ferrowhite, por la tardecita, se acercaron al museo a escuchar música en el ciclo “Del garage de la cocina”.

Al otro día, regresaron con la intención de conocer más sobre un museo comunitario. Por eso, se charló y debatió en torno a los objetos, los modos de articulación con la comunidad, los proyectos del 2015, el rol de las amigas, las formas de financiamiento, etc.



Así – con muchas ideas en la cabeza- salieron a caminar por el puerto para ver, oler, sentir la historia y el presente de la comunidad (antes contada) y dar cuenta de que el museo, verdaderamente, empieza y termina afuera: en el tren de regreso, en la ciudad donde viven, ¡en el mundo!
 

miércoles, 4 de noviembre de 2015

No sólo un accidente

La explosión de ayer en la planta de polietileno de baja densidad (LDPE) de la empresa Dow Chemical no es un accidente puntual ni una mera cuestión técnica.


Esta explosión se conecta con los escapes de cloro del año 2000, es una cuestión histórica y política. Es el emergente de una situación estructural: la asimetría entre la producción portuaria y las condiciones de vida del pueblo a partir de la implementación del modelo neoliberal en los años ’90, donde las condiciones de vida de los vecinos no fueron tenidas en cuenta. Se reparten desigualmente ganancias y riesgos.

Lo que se renueva es el reclamo de las vecinas que percibieron primero en su vida cotidiana, en sus plantas, en sus margaritas, cómo su vida era afectada: el Estado es quien debe hacerse cargo de esa relación conflictiva y tratar de privilegiar el bienestar de los vecinos.


(La foto de la explosión es de Raúl Gómez)