lunes, 13 de junio de 2016

HECHURAS

En el puerto hiperproductivo, “eficiente” y preocupado por maximizar ganancias, alguien se dedica toda una tarde a hacer un objeto inútil. Inútil para esa lógica: algo que no es mercancía y que a lo sumo va a circular en la red de sus afectos, conocidos, vecinos.


El museo exhibe en sus salas muchos objetos de ese tipo, hechos a mano por un jubilado en su tiempo libre, una vecina mientras escucha la radio, un navegante cuando no está embarcado. Una botella llena de tierra de colores, una cortina bordada para poner en la ventana de la pieza, la casita de Tucumán en miniatura. Hechuras, objetos cotidianos y únicos a la vez, que remiten a un contexto de época, a ciertas relaciones sociales, pero también a la historia particular de quien los construyó, sus sueños y sus modos de usar el tiempo libre.

¿Qué queda en la historia del puerto del placer de una tarde dedicada a construir un adorno con las propias manos? ¿Cuánto tiene ese objeto de útil, de necesario, y cuánto de ocioso, de necesariamente ocioso para quien lo hizo? ¿Qué ideas sobre lo “lindo” condensa? ¿Qué relaciones con lo “bello”? Posibles puntas para empezar a abordar el mundo de estas hechuras whitenses, que vamos a estar indagando, compartiendo e invitando a pensar este año.

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