viernes, 16 de junio de 2017

De porque una caminata nunca es igual a otra


Los modos de transitar un espacio nunca son los mismos, y si bien, pareciera que una hoja de ruta condiciona el trayecto, nada lo asegura. Porque un plano es una representación fija, estática de un momento que, en realidad, es devenir continuo y donde ocurren tantas cosas, que la hoja siempre resulta insuficiente.
Por eso, esta vez los chicos y chicas de 5º y 6º grado de la Escuela 78 fueron al puerto y detectaron con sus celulares, cientos de detalles que estaban, en principio fuera de la propuesta pedagógica.
Y ahí, surgió la sorpresa por el descubrimiento de una rata caminando por la cinta transportadora (que fue seguida con la mirada un largo rato) a la vez, que se abrían los apetitos, al sentir el olor del cereal.
Uno de los chicos contó cómo su papá se divierte en el horario de trabajo, deslizándose por la cinta con sus compañeros, o tirándole con la gomera a las palomas. Otro supo diferenciar, desde el piso, la soja, el trigo y el maíz. Y una chica contempló por primera vez la ría y no se sorprendió tanto.
Un guardacostas de la Prefectura amarrado al muelle fue punto de detención. Los chicos lo observaron, saludaron a los tripulantes que lo estaban limpiando y de paso, les preguntaron qué era eso que parecía una ametralladora. La respuesta fue corta: “eso, una ametralladora”.
Las derivas del andar son incalculables, el proceso de aprendizaje es totalmente incierto y la hoja de ruta que el museo diseñó es provisoria, como toda propuesta educativa.
Algo siempre se escabulle (como rata por tirante) ¡Bienvenido sea!


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