miércoles, 15 de noviembre de 2017

De la cocina al mundo



Como las múltiples prácticas que llevan a preparar una comida, un museo es múltiple y no está quieto, se construye de intercambios, escucha atenta y preguntas sobre el hacer. Así que a principios de este mes fuimos a Medellín, Colombia, a la 2da edición de “El Museo Reimaginado”, un encuentro organizado por la Fundación Teoría y Práctica de las Artes (TyPA), la American Alliance of Museums (AAM) y Parque Explora de Medellín. Ahí se reunían más de 600 profesionales de museos y referentes de espacios culturales de todo el continente, para compartir sus experiencias de trabajo, debatir y extender nuevas redes de acción, de pensamiento.


 En ese marco, una propuesta inédita de la Cocina del Museo había sido seleccionada para presentarse junto a otras cuatro iniciativas de toda América en una instancia llamada “la coronación”. Presentamos un proyecto que soñamos hacer en el futuro: un Simposio Regional de Comilonas, que reúna a cocineras, cocineros y organizadores de comidas gigantes del sudoeste bonaerense a intercambiar sus historias y saberes en la cocina del museo.

Así que iban en la valija (además de publicaciones y un trofeo-tenedor gigante) otras cosas que permitan trasmitir qué es este museo con Área Cocina. Eso incluye voces de cientos de cocineras contando sus relatos la historia y el presente, encuentros con instituciones comunitarias y cocineras barriales cada domingo, el cruce entre escalas enormes y pequeñas en la investigación y también la experiencia  de equipos de trabajo anteriores, porque es la acumulación de haceres previos lo que activa el presente.

Concretamente iba también con nosotros la voz de la vecina María Marzzocca, que se escuchó frente a cientos de personas de todo el mundo, fotos de los asados multitudinarios de la Fiesta de la Historia de la Carne de Gral. Cerri, testimonios de la enorme cazuela de la Fiesta Nacional del Camarón y el Langostino, del omelette gigante de Pigüe, del Kreppel Fest de Colonia Hinojo, de la Fiesta del Churro de Villa Iris y la receta del strudel de 45 metros de largo del Strudel Fest que Javier Graff, cocinero de Colonia Santa María, había enviado días antes explicada paso a paso, en mensajitos de texto.

Sí, a un encuentro internacional para pensar museos se va con una valija llena de experiencias particulares, pero de dudas también, de incertidumbres, con ganas de aprender de otras experiencias. Supone muchos encuentros, en principio con museos cercanos, como Ferrowhite museo taller que también fue convocado como referente y formador de profesionales de museos de todo el mundo. Además supone el encuentro con museos de otros puntos del mapa que también trabajan con la cocina. Quién sabe, tal vez este viaje sea el inicio de una red de cocinas, proyectos alertas al cruce de saberes, historias y experiencias que suponen las prácticas de cocinar, de comer. 

Así que la valija vuelve más llena todavía, rebasada de experiencias de otros puntos del planeta, ideas y apasionamientos compartidos. Todas herramientas para la imaginación, en definitiva, para la acción concreta de museos (que incluyen la pregunta de ¿qué es un museo?) que llevamos adelante día a día.









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