viernes, 26 de enero de 2018

Palomas

Sobre los motores de los aires acondicionados. En las canaletas. Entre los tirantes y las chapas del techo. Entre las vigas de la galería. Sobre las ventanas. Sobre las palmeras en el camino de acceso al puerto. Entre los silos de Cargill. Sobre las cintas transportadoras. A la vera de la ruta comiendo el cereal. Sobre los eucaliptos como blanco de los chicos que bajan el puente de la niña con sus ondas y coderas. Sobre el tendido eléctrico domiciliario. Sobre el tendido eléctrico de alta tensión. Sobre la salida de ventilación de la cocina. Como paisaje o como plaga. Como especie natural o como subproducto del puerto cerealero.
Pinches, cebos, redes tapando huecos. Limpiando su residuo. Barriendo sus plumas. Volviendo a poner pinches donde ya había pinches, tapando donde ya estaba tapado. Una pelea casi siempre desigual. Donde estaban se mueven. Donde no hay trampas reposan. Conquistan cada rincón. Aprenden y se mueven rápido. Un objeto de reflexión histórica y un problema de coyuntura, en el museo, cada día, palomas.

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