martes, 13 de marzo de 2018

Delantalazo de mujeres




En el día internacional de la mujer, se reunieron vecinas de Ing. White en el museo para compartir una mañana que las encontrara, las reconociera, las moviera a pensar juntas.



Empezamos poniendo el foco en una frase que todavía puede oírse cuando alguna vecina es entrevistada sobre su historia de vida: “Yo no trabajo, soy ama de casa”. Por eso el diálogo se abrió en torno a los delantales de cocina, herramienta de trabajo usada dentro de las casas. De un trabajo… ¡no pago! realizado habitualmente por todas las que estaban presentes, sus madres, abuelas y otras mujeres que vivieron en este puerto.
Sin cocina (o sea, sin quien cocine) no hay historia, solemos decir entre las mesas de este museo ¿Y si a lo largo de la historia de Ing. White ellas no hubiesen planchado, cocinado, limpiado la casa, cuidado a los chicos y demás tareas tradicionalmente asignadas a las mujeres? ¿Es posible un puerto hoy sin ese trabajo no pago?

Ellas tenían mucho para decir, discutir, fundamentar. Contaron historias del propio delantal, recuerdos del trabajo de sus abuelas (¿con jornadas laborales de cuánto? ¿11, 15, 18 horas?), hasta debates sobre cuáles eran sus derechos vulnerados más urgentes, acuerdos y desacuerdos sobre los modos de modificar esa realidad.

Para cerrar la mañana salieron juntas a tender sus delantales en el frente del museo. Sí, justo en la entrada del puerto, para que se vean, para que se tengan en cuenta. Era un día de mucho viento, eso hacía la cosa más difícil. Pero entre todas pudieron igual, no estaban solas.










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